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El Demonio de la Ansiedad

El Demonio de la Ansiedad
Actualizado 7 abril 2017  
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Pablo de Torreones   


Al menos 322 millones de personas en el mundo sufren depresión, un 18% más que hace una década, y otros 264 millones padecen trastornos de ansiedad, un incremento del 15% respecto a hace diez años, según los últimos datos revelados el 23 de febrero de este año  por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un 4,4% de la población mundial sufre depresión que es la enfermedad que más contribuye a la discapacidad en el mundo (un 7,5%) mientras que los trastornos de ansiedad es la sexta dolencia (un 3,4%).

Los trastornos de ansiedad son un grupo de enfermedades caracterizadas por la presencia de preocupación, miedo o temor excesivo, tensión o activación que provoca un malestar notable o un deterioro clínicamente significativo de la actividad del individuo. Cierto grado de ansiedad es incluso deseable para el manejo normal de las exigencias del día a día. Tan sólo cuando sobrepasa cierta intensidad o supera la capacidad adaptativa de la persona, es cuando la ansiedad se convierte en patológica, provocando malestar significativo con síntomas que afectan tanto al plano físico, como al psicológico y conductual.
 
Durante años de mi vida tuve trastornos de ansiedad generalizada presentando muchos de las señales y síntomas que los especialistas mencionan como característicos de este trastorno mental: preocupación excesiva por las actividades diarias, dificultad para relajarme, andaba corriendo todo el día, problemas de concentración, problemas para dormir, sentirme cansado todo el tiempo, dolores continuos de cabeza, espalda, y estómago, presencia de tics y temblores y necesidad de ir al baño seguido; por ejemplo tenía múltiples despertares en la noche y había noches que llegaba ir hasta 7 veces al baño. Muchas veces la ansiedad me llevó a la clínica pensando que tenía problemas cardiacos. La ansiedad patológica convivía con mi depresión. Tomaba depresivos para poder levantarme en la mañana y tener ánimo y, en la tarde, tenía que tomar ansiolíticos para bajar mis revoluciones.
 
Mi ansiedad desapareció junto con la depresión, el día que Dios me toca con su gracia y al mismo tiempo expulsa un demonio que tenía en mi interior. Mi conversión fue fulminante. Mi conclusión es que tanto la depresión y la ansiedad patológica que tenía eran provocadas por el demonio y fueron sanadas por Dios.
 
Los especialistas señalan que existe una altísima correlación entre ansiedad y depresión: se calcula que más de dos tercios de las personas que desarrollan síntomas ansiosos terminan desarrollando también esta enfermedad del ánimo.

En una anterior columna concluía el origen espiritual de la depresión. Es obvio concluir que el trastorno de ansiedad generalizada, hermana menor de la depresión, también tiene un origen espiritual: los demonios. Mi impresión es que ambos trastornos mentales los produce el mismo tipo de demonio.
 
Otros trastornos de la ansiedad son el trastorno de angustia (ataques de pánico) con o sin agorafobia, agorafobia sin historia de trastorno por angustia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno por estrés agudo, trastornos de ansiedad inducido por sustancias. No tuve ninguno de los trastornos anteriores por lo que no puedo concluir si ellos también los provoca el demonio. Sin embargo, conozco el caso de una persona que tenía trastorno de pánico que sanó  a través de oraciones de liberación.  Sospecho que muchos de los anteriores trastornos de la ansiedad también pueden tener una causa espiritual.
 
Si sumamos los que tienen depresión más los que tienen trastornos de ansiedad llegamos según la OMS a la increíble cifra de 586 millones de personas; un 8% de la población mundial y cerca de 84 millones de personas más que hace una década. En esta cifra hay que considerar que muchos no declaran su depresión pues no saben que la tienen. Tenemos que reconocer que al demonio ha hecho un buen trabajo y tan bien que pasa desapercibido para la OMS y casi todos los especialistas de enfermedades mentales que señalan muchas causales para la depresión y los trastornos de ansiedad pero nadie dice, piensa o investiga que la causa relevante es el alejamiento de Dios y la presencia del demonio.
 
Dios prometió al pueblo judío que si andaban en obediencia a sus estatutos los protegería de toda enfermedad, cosa que la medicina moderna no puede prometer con todas sus medidas preventivas. “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”.
 
Hoy día tenemos una pandemia de trastornos psiquiátricos -que a su vez ocasionan enfermedades físicas- causados por vivir una vida ignorando las leyes de Dios. El problema principal que tienen los que sufren de depresión, de ansiedad, de tensión y temores infundados es la falta de paz causada por la ausencia de Dios y la presencia del demonio en sus vidas que los empuja a tener una vida de pecado y de enfermedades. El hombre no se da cuenta de que la conciencia pesa mucho. Está inconsciente del papel que esta juega en todos los problemas físicos y psíquicos.
 
El fruto y beneficio más grande que resulta de tener una relación con Dios por medio de la fe en su Hijo Jesucristo, es la paz. “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” (Filipenses 4, 9). La falta de paz interior es la causa número uno de casi todos nuestros problemas de salud. Esto parece una exageración pero si se analiza detenidamente a la luz de la palabra de Dios, vemos que el conseguir tener paz duradera es el beneficio más grande que podemos alcanzar en esta vida. Ninguna otra cosa se puede comparar con ella. Yo soy un testigo de ello. Hoy vivo en Gracia de Dios, sin enfermedades, y lo que más valoro es la PAZ del Señor: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (Salmos 4:8).

 
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Pablo de Torreones es empresario, autor del libro testimonial "Desde el infierno de Ulises al cielo de Pablo" y columnista de Portaluz.
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