Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Publicidad   |   Hemeroteca   |   Haz de Portaluz tu página de inicio   |   Quienes Somos   |   Contacto        Viernes, 10 de julio de 2020
Portaluz.org. No hay nada oculto que no haya de saberse (Mt 10,26)
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram Accede a nuestros RSS    
 
Buscar
ÚLTIMA HORA

Crónicas de un obsoleto 15. "La sabiduría de Agatón"

Actualizado 23 abril 2015  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
Mauro Matthei   


Estimados lectores:

Les repito la tesis del obsoleto  para que no perdamos el hilo. Se trata de la gran diferencia entre los  que creen en la transformación del hombre y los que creen en la trasformación del mundo, cada cual poniendo en su punto de vista el máximo empeño. En la última crónica se llegó a la conclusión de que los que intentan la transformación del mundo, sin ocuparse previamente de la transformación del hombre, acaban siempre con imponer sus dictaduras, recluir a sus semejantes en campos de concentración (o de “reeducación”) y  a cometer  los más grandes genocidios de la historia. El Señor Jesús es el único que sabe transformar al hombre, porque es el único que sabe trasmutar el mal en un bien, convertir los pecados en santidad.

Años atrás el obsoleto estuvo un año en un monasterio muy apartado, en las sierras de Tucumán, Argentina, para aprender la soledad y el silencio que son necesarias para iniciar la anhelada transformación en Cristo. Muchas veces el exceso de actividades y de toda clase de entretenciones impide que el ser humano se concentre en el evangelio y la oración, asunto imprescindible para alcanzar algún progreso espiritual. Mucho se aprende en este sentido de los Padres del desierto. Uno de ellos, llamado Agatón, trata tanto sobre el silencio como sobre la oración. Sobre el silencio: “Del Padre Agatón se refiere que durante tres años llevó una piedra en la boca, hasta alcanzar el silencio”. Sobre la oración: “Preguntaron los hermanos al Padre Agatón: ¿Entre todas las buenas obras cuál exige el mayor esfuerzo? El les contestó: Creo que no hay trabajo igual al de orar a Dios. Cada vez que el hombre quiere orar, los enemigos se esfuerzan por impedírselo, pues saben que sólo los logra detener la oración a Dios. En toda obra buena que emprenda el hombre llegará al descanso si persevera en ella, pero en la oración se necesita combatir hasta el último suspiro”.

El monasterio aquel se levantaba a mil metros de altura, en medio de un magnífico panorama de cerros boscosos, construido todo en piedra y reinaba en él un gran silencio. El filósofo Ortega y Gasset afirmaba de sí: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Lo primero que sucede cuando uno entra en la soledad y el silencio es que uno es privado de sus habituales “circunstancias”: ambiente conocido, personas cercanas, libros, conversaciones. Y queda el “yo” solo. Eso duele mucho. Empieza como un fuego interior purificador  que va avanzando y recorriendo todas las partes de nuestra interioridad. Al mismo tiempo resonaba el silbido de un pájaro en intervalos iguales y todos los días. El “yo”, desnudo de sus circunstancias, balbuceando: “Aquí me tienes en tu presencia”. Y el vacío creado por el gran silencio podía llenarse de oración.

             En el mismo rincón del Tucumán hubo otra sorpresa: de cuando en cuando aparecía un grupo de familias que venía peregrinando de lejos llevando en andas una imagen  de la Virgen María o de un santo. Tocaban diversos instrumentos musicales, violines, flautas, acordeones y bombos, en forma bastante desafinada y los encabezaba un abanderado. Se trataba de una costumbre venida de los antiguos tiempos coloniales, de rancia religiosidad popular.  Una vez al año era costumbre que una familia llevara a la principal imagen religiosa de su casa en peregrinación a veces de varios días desde sus serranías a una iglesia o convento, donde asistía a una misa previamente encargada. En la petición de estas llamadas “misas chicas”, una vez alcanzada la meta, se especificaba que la misa en el monasterio fuera “con humito”(incienso) y con varias “sentaditas” del sacerdote. La familia con niños, ancianos y allegados se instalaba en una bodega o cobertor y en seguida iba a misa, siempre con la imagen religiosa a cuestas. Terminado todo se volvían a casa con la bandera argentina adelante y la misma música. Era una manera solemne de buscar la bendición de Dios. Se trataba siempre de gente de humilde origen, sin pretensión alguna de cambiar el mundo.
 

 
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
 Comentar
 Otros artículos de Opinión
La nueva normalidad del corazón
La moral del Diablo
Un magisterio para la paz y contra la hipocresía
Evangelizar y reforzar la conciencia de ser pueblo de Dios, liberar el mundo, sanar la Tierra, conquistar el espacio (I)
Estatuas
Cuando el Evangelio resulta difícil
Olvidaron lo fundamental
La perenne normalidad eucarística
Feminismos contrapuestos
Cartas del sobrino a su diablo (XX)

RSS
Nació en 1929 y lleva 63 años buscando conocer y fundirse en el misterio de Dios. Su currículum es extenso, como el rico patrimonio que sus escritos e investigaciones sobre historia, han legado a la cultura y a la iglesia. Es Mauro Matthei, el primer monje benedictino de origen chileno, quien a sus 85 años comparte en Portaluz su pasión por seguir a Cristo según la regla de san Benito; como sus sabias reflexiones.
ARCHIVO
ABRIL 2015

Crónicas de un obsoleto 15. "La sabiduría de Agatón"

Crónicas de un obsoleto 14. Sí. Es un Genocidio

Crónicas de un obsoleto 13. "No olvidar a nuestros hermanos perseguidos"

Crónicas de un obsoleto 12. Un teólogo me supone ingenuo, por lo del "ángel"

Ver posts de otros meses

MAYO 2016 (1 artículos)

MARZO 2016 (2 artículos)

ENERO 2016 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (2 artículos)

OCTUBRE 2015 (2 artículos)

SEPTIEMBRE 2015 (2 artículos)

AGOSTO 2015 (2 artículos)

JULIO 2015 (4 artículos)

JUNIO 2015 (2 artículos)

MAYO 2015 (4 artículos)

ABRIL 2015 (4 artículos)

MARZO 2015 (3 artículos)

ENERO 2015 (2 artículos)

DICIEMBRE 2014 (4 artículos)

NOVIEMBRE 2014 (2 artículos)

Divino amor hecho carne

Divino amor hecho carne

El siglo de los mártires

El siglo de los mártires

Cultos afroamericanos y cristianismo

Cultos afroamericanos y cristianismo

LO MÁS LEÍDO
1 El día en que Padre Pío y Mons. Karol Wojtyla se unieron en oración pidiendo a Dios su misericordia
2 La moral del Diablo
3 Ponte, el escritor homosexual que cuestiona en Italia ley sobre homofobia y transfobia
4 Cardenal Cañizares denuncia "obra del diablo": crean vacunas contra el Covid 19 "con células de fetos abortados"
5 Estatuas
6 El tratamiento contra el cáncer del actor Val Kilmer y el peligro de la secta Ciencia Cristiana
7 La nueva normalidad del corazón
8 Impactante conversión de un asesino: Se ha consagrado a Cristo en castidad, pobreza y obediencia
9 Un magisterio para la paz y contra la hipocresía
YOUTUBER DESTACADO
   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Suscríbete   |   Política de Privacidad   |   Cookies   |   Aviso Legal   |    RSS   |