La vergüenza ajena de la senadora Lily Pérez

15 de abril de 2016

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Señor director:

Hace algunos días en entrevista televisiva la senadora Lily Perez ha señalado que le dio “vergüenza ajena” la discusión sobre el aborto en  la cámara de diputados y que ella apoyará las tres causales del proyecto abortista del gobierno socialista de Michelle Bachelet.

Al respecto, podemos señalar que da vergüenza ajena que una senadora de la república no respete la dignidad humana del hijo en gestación, ignorando su derecho humano a la vida consagrado en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en la Declaración de los derechos del niño, en el Pacto de San José de Costa Rica y que es ley para Chile, en nuestra Constitución Política ( art 19 n1 y art 5) y  leyes ( art 55 y art 75 Código Civil) con el mandato expreso de defender la vida in útero si está en peligro.

Da vergüenza ajena que confunda laicidad del estado con laicismo.

Da vergüenza  ajena que sentencie a pena de muerte a un hijo producto de una violación - y por tanto inocente del delito -  y no se condene al violador. Da vergüenza ajena que no comprenda que el dolor de la mujer violada no se resuelve con otra agresión como es el aborto e ignore las graves consecuencias psíquicas de ambas agresiones, ampliamente certificadas en psiquiatría.

Da vergüenza ajena que el interés superior del niño por nacer – aunque esté enfermo – no sea una prioridad y se le condene a muerte sin poder ejercer su legítimo derecho a la defensa. Da vergüenza ajena que no comprenda que para una madre - aun en casos graves y gravísimos– puede acoger ese hijo enfermo y luego darle una digna sepultura.

Da vergüenza ajena que no conozca el principio ético del doble efecto con el cual se resuelve la disyuntiva entre la vida de la madre y la del hijo.

Da vergüenza ajena que no defienda la objeción de conciencia para todo el equipo de salud y estos sean objeto de una discriminación arbitraria. 

Da vergüenza ajena que no comprenda que la mujer no es dueña de esa vida en gestación, aunque lo sea de su cuerpo, pues el hijo es un ser independiente. Da vergüenza ajena que busque la respuesta más simplista y fácil como es el aborto a situaciones dramáticas y dolorosas, provocando aún más dolor y sufrimiento a la mujer y su entorno. Da vergüenza ajena que no respete el derecho humano a la vida de un ser indefenso y vulnerable.

 
Fco. Javier Astaburuaga O.
Director Proyecto Nasciturus

 


 

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