Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Publicidad   |   Hemeroteca   |   Haz de Portaluz tu página de inicio   |   Quienes Somos   |   Contacto        Jueves, 12 de diciembre de 2019
Portaluz.org. No hay nada oculto que no haya de saberse (Mt 10,26)
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram Accede a nuestros RSS    
 
Buscar
ÚLTIMA HORA

Formas de egoísmo

Formas de egoísmo
Actualizado 2 marzo 2018  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
Juan Manuel de Prada   


En una de sus numerosas diatribas contra el capitalismo, Chesterton se rebelaba contra quienes afirmaban exultantes que, gracias a los trenes veloces que recorrían de un extremo a otro Inglaterra, los hombres de su época podían disponer de manzanas de forma rápida y barata. «Pero lo que de verdad es más rápido y barato para los hombres es arrancar una manzana del manzano de su huerto y llevársela a la boca –escribía–. El economista supremo es aquel que no gasta dinero en viajes por ferrocarril». Pero desde que Chesterton escribiera estas palabras muchas cosas han cambiado en el mundo: las mercancías ya no sólo se transportan desde un extremo a otro del país, a veces pueden recorrer continentes enteros y cruzar océanos; y un repartidor mal remunerado puede entregárnoslas envasadas o empaquetadas a la puerta de nuestra casa. Incluso puede ocurrir que esa mercancía que ha recorrido continentes y cruzado océanos resulte más barata que la mercancía que se cultiva en un huerto vecino o se confecciona en la sastrería de la esquina… gracias, entre otras cosas, a que el repartidor que nos la entrega a la puerta de casa está ínfimamente remunerado.
 
Pero ese repartidor no es el único damnificado: también quienes recolectaron esa mercancía en Marruecos o la fabricaron en China, también quienes la transportaron a través de continentes y océanos, están mal remunerados. Y, entretanto, el huerto vecino se ha cubierto de maleza, porque ya nadie lo cultiva; y la sastrería de la esquina ha cerrado, porque se quedó sin clientes. Así, remunerando ínfimamente a unos y arruinando a otros, el capitalismo ha sofisticado todavía más su enredo, disipando además aquella sospecha de ineficiencia que Chesterton le atribuía. Sin embargo, para ello ha contado con nuestro egoísmo, que cierra los ojos ante el reguero de calamidades que siembra a su paso. Sin nuestro egoísmo, de hecho, todo lo que ha ocurrido desde que Chesterton escribiese su diatriba habría sido irrealizable. Pero ya los economistas clásicos afirmaban sin rebozo que la suma de egoísmos hace imbatible al capitalismo.
 
Hay, en primer lugar, un egoísmo ingenuo que nos hace creer cosas insensatas, como por ejemplo que una mercancía venida de China o de Marruecos nos sale más barata que una mercancía cultivada en el huerto vecino o confeccionada en la sastrería de la esquina. En realidad, esa mercancía llegada de China o Marruecos es mucho más insípida que la que se cultivaba en el huerto vecino; y, desde luego, está más torpemente confeccionada que la que comprábamos en la sastrería de la esquina. Al final, descubrimos que esas mercancías venidas del otro extremo del mundo son bazofias insatisfactorias; pero para entonces ya hemos puesto en funcionamiento la tormenta que el egoísmo desata: como aquellas mercancías nos decepcionaron, probamos a comprar otras igual de baratas, o incluso más todavía, pues entretanto la compañía que nos las vende por interné ha lanzado un ofertón planetario, y nos ofrece tres mercancías al precio de dos. Por supuesto, el ofertón también nos decepciona, pero ya no nos queda más remedio que seguir comprando sin cesar mercancías que no saben a nada o que se rompen enseguida, entre otras razones porque el huerto donde se cultivaban manzanas sabrosas y la tienda que vendía ropas resistentes han dejado de existir.
 
Entonces interviene una segunda forma de egoísmo, más cínico que el primero. Sospechamos que comprando compulsivamente esas mercancías estamos favoreciendo injusticias en los arrabales del atlas, o a la puerta de nuestra casa; sospechamos que estamos esquilmando los recursos naturales del planeta y convirtiéndolo en un inmenso vertedero de envases plásticos y gases contaminantes; sospechamos que… Pero para entonces ya no podemos parar la máquina; ya no podemos ni siquiera pensar en el modo de pararla. O, si lo hacemos, nuestros pensamientos nos llevan a soluciones mucho más egoístas todavía, soluciones que ya no son tan sólo cínicas sino también malvadas; tan refinadamente malvadas que pueden, incluso, disfrazarse de una falsa bondad. Y así, por ejemplo, podemos llegar a concluir que la especie humana está causando un daño irreparable al planeta, por lo que conviene reducir la población. Pues el egoísmo nos ha cegado tanto, ha pervertido tanto nuestra razón, que preferimos despojarnos de nuestros hijos venideros antes que despojarnos de nuestras pulsiones consumistas. Decía Orwell que el poder desgarra el entendimiento humano para después volverlo a reconstruir conforme a sus propósitos. Desde luego, el sistema económico vigente se ha probado capaz de hacerlo… contando –por supuesto– con nuestro egoísmo.

 
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
 Comentar
 Otros artículos de Opinión
China claramente no es apta…
Considerando Justicia y Caridad
Aquelarres de fin de semana
A un amigo de verdad aférralo a tu alma
Anclándonos en la bondad de Dios
El maravilloso plan de Dios
Virgen de la Medalla Milagrosa
"Sigo creyendo en el ser humano"
Liga Estudiantil Anticristiana de China de 1922: Preparando la persecución
Estado totalitario

RSS
Juan Manuel de Prada es un escritor español y articulista en diversos medios de comunicación.
ARCHIVO
SEPTIEMBRE 2019

´La opción benedictina´ (y II)

Ver posts de otros meses

DICIEMBRE 2019 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2019 (1 artículos)

OCTUBRE 2019 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2019 (1 artículos)

AGOSTO 2019 (4 artículos)

JULIO 2019 (3 artículos)

JUNIO 2019 (2 artículos)

MAYO 2019 (3 artículos)

ABRIL 2019 (4 artículos)

MARZO 2019 (3 artículos)

ENERO 2019 (1 artículos)

DICIEMBRE 2018 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2018 (2 artículos)

OCTUBRE 2018 (1 artículos)

JULIO 2018 (1 artículos)

ABRIL 2018 (3 artículos)

MARZO 2018 (4 artículos)

ENERO 2018 (1 artículos)

DICIEMBRE 2017 (2 artículos)

NOVIEMBRE 2017 (2 artículos)

SEPTIEMBRE 2017 (3 artículos)

AGOSTO 2017 (4 artículos)

JULIO 2017 (2 artículos)

JUNIO 2017 (3 artículos)

ABRIL 2017 (4 artículos)

MARZO 2017 (3 artículos)

ENERO 2017 (3 artículos)

DICIEMBRE 2016 (2 artículos)

OCTUBRE 2016 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (2 artículos)

AGOSTO 2016 (2 artículos)

JUNIO 2016 (2 artículos)

ABRIL 2016 (2 artículos)

DICIEMBRE 2015 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (1 artículos)

Divino amor hecho carne

Divino amor hecho carne

El siglo de los mártires

El siglo de los mártires

Cultos afroamericanos y cristianismo

Cultos afroamericanos y cristianismo

LO MÁS LEÍDO
1 Exorcista Beppino Co´ alerta sobre el "arma secreta" y otras tácticas que hoy usa Satanás
2 Aquelarres de fin de semana
3 Estudio científico descubre nuevos efectos nocivos de los anticonceptivos. Ahora en el hipotálamo
4 Tomasito, un querido ángel del Papa Francisco
5 Alejandra, una pequeña de dos años, es salvada de la muerte por mediación de "la Morenita"
6 La desconocida historia de la columna que en Roma honra al dogma de la Inmaculada
7 El rosario, la Virgen, una mística y la sed de Dios hicieron de William testigo y custodio de reliquias de Santa Mariam
8 Obispos de Chile acuerdan Consagrar el país "a la protección maternal de la Virgen María"
9 Una joven musulmana se enamora de Jesús al comprender que, siendo Dios "aceptó morir en la cruz por amor"
YOUTUBER DESTACADO
   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Suscríbete   |   Política de Privacidad   |   Cookies   |   Aviso Legal   |    RSS   |