Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Publicidad   |   Hemeroteca   |   Haz de Portaluz tu página de inicio   |   Quienes Somos   |   Contacto        Domingo, 8 de diciembre de 2019
Portaluz.org. No hay nada oculto que no haya de saberse (Mt 10,26)
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram Accede a nuestros RSS    
 
Buscar
ÚLTIMA HORA

Excéntricos

Excéntricos
Actualizado 7 abril 2018  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
Juan Manuel de Prada   


Siempre me ha llamado la atención la delirante inexactitud con que nuestra época asigna los epítetos. El otro día escuché llamar (en términos elogiosos) ‘excéntrico’ a un presentador de televisión que se las ha arreglado para ser siempre el centro de todas las atenciones, cultivando poses de impertinente; y que, en fin, se ha erigido en heraldo de todas las paparruchas centrales de la corrección política y en ametralladora de lugares comunes sistémicos, convenientemente aderezados de altanería majadera. Y es que hoy llamamos ‘excéntrico’ a quien antes era denominado, con mayor justeza y propiedad, ‘cantamañanas’ o ‘soplagaitas’.
 
Los diccionarios, que tampoco destacan por albergar demasiadas verdades, definen así al excéntrico: «De carácter raro, extravagante». Pero se trata de una definición demasiado brumosa que no acierta a mencionar la causa de esa rareza, que no es (como le ocurre al excéntrico de pacotilla) el postureo ante la galería, sino la necesidad de abandonar el centro. Excéntrico es quien se aparta del redil y elige vivir y pensar en los márgenes, alejado de pensamientos y convenciones gregarias. Un excéntrico, en fin, es lo que buscaba Diógenes, aquel filósofo de la Antigüedad que en cierta ocasión salió al Ágora de Atenas portando una lámpara a plena luz del día. «¿Qué buscas, Diógenes?», le preguntaban los atenienses, con burlona perplejidad. «Busco un hombre», respondió Diógenes, impertérrito, mientras se afanaba en vano por encontrarlo. «Pero la ciudad está llena de hombres», le opusieron los curiosos, vencidos por la hilaridad; a lo que él contestó, huraño: «Busco a un hombre de verdad, uno que viva por sí mismo»; esto es, alguien que no se hubiese dejado uncir al yugo del pensamiento sistémico. Diógenes, por cierto, constituye un ejemplo de excentricidad radical y militante: vivía en un tonel, defecaba en la vía pública y a los jóvenes fatuos que se acercaban para molestarlo les lanzaba ladridos y zarpazos, como se supone que debe hacer –aunque sólo sea por respeto a las etimologías– un filósofo cínico.
 
Frente a este modelo de excentricidad radical se ha impuesto en nuestra época un modelo de excentricidad autocomplaciente y falsorra que no sólo no se revuelve contra la ‘centralidad’ de su tiempo, sino que la encarna orgullosamente, adornada con sus alamares de estridencias y aspavientos. Nada que ver con la excentricidad radical de Diógenes, a quien sus contemporáneos tomaban por loco y destemplado (como ha ocurrido siempre con los auténticos excéntricos). Al excéntrico de nuestro tiempo le basta con adoptar poses de ‘maldito’, a imitación devaluada de aquellos artistas que en otro tiempo asumían actitudes provocadoras o irreverentes –Nerval paseando una langosta por la calle, Baudelaire tiñéndose el pelo de verde– para escupir su desprecio a la sociedad filistea. Pero ya en aquellas poses de ‘maldito’ había una semilla de traición –una sustitución del meollo por la cáscara– a la excentricidad de Diógenes. Luego esa traición se volvería caricaturesca en personajes más próximos en el tiempo que convirtieron la excentricidad en charlotada, en un mero épater le bourgeois no exento de fines crematísticos. Las patochadas a veces fascinadoras y a veces atorrantes de Salvador Dalí constituirían un ejemplo notorio de esta excentricidad paródica.
 
Así hasta llegar a nuestra época terminal, que llama ‘excéntrico’ a cualquier lacayo sistémico, con tal de que se peine como si lo hubiese lamido una vaca o vista de modo estrafalario. Aunque sólo sea por distanciarse de esta patulea, conviene rescatar el peinado con raya y vestir con corrección viejuna. Y, a continuación, hay que decir y hacer exactamente lo contrario de lo que ellos hagan y digan; y hay que repensar todas aquellas cosas que ellos han dejado de pensar, por considerarlas nefandas e impensables. Pues excéntrico no es hoy quien se complace en invocar a los demonios, sino el que se atreve a rezar a los santos; excéntrico no es el activista del desenfreno, sino el apóstol de la templanza; excéntrico no es el rapsoda chillón de la libertad, sino el juglar discreto de la tradición; excéntrico, en fin, no es el niño pijo que se apunta a todas las ideologías patrocinadas, sino el que de todas abomina, con ese magnífico y radical desparpajo con que Diógenes defecaba en la vía pública.
 
Por supuesto, a este auténtico excéntrico nuestra época no lo llamará así. Con la delirante inexactitud con que asigna los epítetos preferirá dedicarle con los vituperios más terribles. Pero, como nos enseñaba el poeta, hay insultos que son «formas amargas del elogio».
 

Fuente: XLSemanal

 
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
 Comentar
 Otros artículos de Opinión
Anclándonos en la bondad de Dios
El maravilloso plan de Dios
Virgen de la Medalla Milagrosa
"Sigo creyendo en el ser humano"
Liga Estudiantil Anticristiana de China de 1922: Preparando la persecución
Estado totalitario
El día contra la violencia «de género»
Jesucristo Rey del universo y de los corazones
¿Qué hay en Busubi?
Desengáñese de sus señorías

RSS
Juan Manuel de Prada es un escritor español y articulista en diversos medios de comunicación.
ARCHIVO
ABRIL 2018

Robots

La vida sin verdad

Excéntricos

Ver posts de otros meses

NOVIEMBRE 2019 (1 artículos)

OCTUBRE 2019 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2019 (1 artículos)

AGOSTO 2019 (4 artículos)

JULIO 2019 (3 artículos)

JUNIO 2019 (2 artículos)

MAYO 2019 (3 artículos)

ABRIL 2019 (4 artículos)

MARZO 2019 (3 artículos)

ENERO 2019 (1 artículos)

DICIEMBRE 2018 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2018 (2 artículos)

OCTUBRE 2018 (1 artículos)

JULIO 2018 (1 artículos)

ABRIL 2018 (3 artículos)

MARZO 2018 (4 artículos)

ENERO 2018 (1 artículos)

DICIEMBRE 2017 (2 artículos)

NOVIEMBRE 2017 (2 artículos)

SEPTIEMBRE 2017 (3 artículos)

AGOSTO 2017 (4 artículos)

JULIO 2017 (2 artículos)

JUNIO 2017 (3 artículos)

ABRIL 2017 (4 artículos)

MARZO 2017 (3 artículos)

ENERO 2017 (3 artículos)

DICIEMBRE 2016 (2 artículos)

OCTUBRE 2016 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (2 artículos)

AGOSTO 2016 (2 artículos)

JUNIO 2016 (2 artículos)

ABRIL 2016 (2 artículos)

DICIEMBRE 2015 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (1 artículos)

Divino amor hecho carne

Divino amor hecho carne

El siglo de los mártires

El siglo de los mártires

Cultos afroamericanos y cristianismo

Cultos afroamericanos y cristianismo

LO MÁS LEÍDO
1 La desconocida historia de la columna que en Roma honra al dogma de la Inmaculada
2 Exorcista Beppino Co´ alerta sobre el "arma secreta" y otras tácticas que hoy usa Satanás
3 En reciente aparición a joven campesino la Virgen reitera lo dicho en Fátima. Multitudes acuden al lugar
4 Tomasito, un querido ángel del Papa Francisco
5 Obispos de Chile acuerdan Consagrar el país "a la protección maternal de la Virgen María"
6 Conmovedora adoración de tres "Hijas de María" ante la Preciosísima Sangre de Cristo derramada accidentalmente
7 Carta Apostólica Admirabile signum del Santo Padre Francisco sobre el significado y el valor del belén
8 Paternidad sobrenatural y seguimiento de Cristo: Defensa del celibato del p. Carter Griffin
9 Video testimonio de una niña que volvió a caminar, orando en la gruta de Lourdes
YOUTUBER DESTACADO
   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Suscríbete   |   Política de Privacidad   |   Cookies   |   Aviso Legal   |    RSS   |