Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Publicidad   |   Hemeroteca   |   Haz de Portaluz tu página de inicio   |   Quienes Somos   |   Contacto        Jueves, 26 de noviembre de 2020
Portaluz.org. No hay nada oculto que no haya de saberse (Mt 10,26)
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram Accede a nuestros RSS    
 
Buscar
ÚLTIMA HORA

Pasión de Caifás

Pasión de Caifás
Actualizado 10 abril 2020  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
Juan Manuel de Prada   


Entraron, pálidos y temblorosos, media docena de levitas en mis aposentos para anunciarme: «¡Sumo sacerdote Caifás! ¡Se ha rasgado el velo del templo, coincidiendo con la muerte de ese Nazareno!». Pero yo ya estaba preparado para que algo así sucediese, y apenas esbocé un mohín de contrariedad: «Era inevitable -los tranquilicé-. La tierra ha temblado, las rocas se han resquebrajado. ¿Cómo iba a resistir el velo del templo?». Pero ellos insistían, presas de una agitación incontenible: «Algunos dicen que es un castigo del cielo. Y han salido de sus tumbas algunos muertos que...». Los interrumpí de inmediato: «¡Basta, insensatos! ¿Cómo podéis prestar oídos a esas supersticiones absurdas? -Y, cuando por fin se serenaron, les solté el rollo macabeo previsto-: La tierra ha temblado por la fricción de placas tectónicas que han causado desplazamientos en la corteza terrestre. En cuanto a ésos que llamáis muertos, sabed que eran catalépticos que han despertado, pues el hipocentro del terremoto se hallaba justamente debajo de un taller donde se elaboraba aceite de trementina, que al derramarse ha llenado el cementerio vecino de vapores que actuaron de revulsivo sobre los catalépticos, Y, borrachos de trementina, empezaron a proferir sandeces».

Callaron los levitas, sugestionados por mi cháchara. Resulta conmovedor comprobar cuán fácil es hacer olvidar a la gente la causa primera de las calamidades, con tan sólo aturdirlos con un barullete de hipotéticas causas eficientes de apariencia científica.

«Volved tranquilos a vuestras casas, no sin antes recomendar a los jerosomilitanos que usen embozo, para evitar la inhalación de los vapores de trementina -les dije, paternalmente-. Y prometedles que en los próximos días un escriba pasará por sus casas con un topo que comprobará la solidez de los cimientos». Los levitas marcharon, obedientes, a transmitir al pueblo mis patochadas y atender a los heridos; en premio a su credulidad, y puesto que no pienso pagarles ni un denario más, mañana mismo propondré al Sanedrín instituir un aplauso colectivo que premie su esfuerzo.

Pero yo sé bien que ese terremoto es un castigo divino, pues al declarar reo de muerte a ese Nazareno estaba instigando el homicidio de un inocente, que es uno de los cuatro pecados que claman al cielo, exigiendo de Dios un castigo inmediato. Todos los miembros del Sanedrín conocen tan bien como yo esos cuatro pecados que mencionan explícitamente las Escrituras; pero como yo prefirieron hacerse los longuis. Y ahora nuestra obligación es ocultar la existencia de estos cuatro pecados que claman al cielo, así como el castigo que cae sobre los pueblos que los cometen.

Para ello, por un lado debemos esforzarnos en aturdir al pueblo con nuestra cháchara (y suministrar embozos a todos, para que se crean protegidos); y, a la vez, hay que propagar una predicación falsa, que oscurezca la verdad sobre Dios (quien, porque es bueno, castiga el mal), sustituyéndolo por un remedo ternurista que permanezca indiferente ante el mal (un dios tan inane y soplagaitas que a todos acabará dejando tan indiferentes como el mal lo deja a él). Así, se irá borrando de la memoria humana la conciencia de los pecados que claman al cielo; y podría ocurrir, incluso, que allá en el futuro existiere una generación que incentive orgullosamente estos cuatro pecados con leyes inicuas que aparezcan ante los ojos del pueblo como expresiones de suma misericordia. No quiero ni pensar qué plagas horrendas caerán sobre esa generación futura. Pero compóngaselas como pueda. Yo ahora lo que necesito es engañar a mis paisanos, para que no me linchen; y los que vengan detrás que arreen. Mal de muchos, consuelo de malvados como yo.

 
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
 Comentar
 Otros artículos de Opinión
Una invitación a la madurez. Llorando sobre Jerusalén
Los hijos del diablo, según Jesucristo
Jesús llora
Presentación de la Virgen María
Si te pisan, chilla
Certezas y Verdades
El Informe McCarrick, una dolorosa página de la cual la Iglesia aprende
Solidaridad ante la pandemia
La ética y lo contingente
La parábola de los talentos

RSS
Juan Manuel de Prada es un escritor español y articulista en diversos medios de comunicación.
ARCHIVO
OCTUBRE 2020

La eutanasia de la razón (I)

Ver posts de otros meses

SEPTIEMBRE 2020 (1 artículos)

AGOSTO 2020 (4 artículos)

JULIO 2020 (1 artículos)

JUNIO 2020 (1 artículos)

MAYO 2020 (3 artículos)

ABRIL 2020 (4 artículos)

MARZO 2020 (4 artículos)

ENERO 2020 (3 artículos)

DICIEMBRE 2019 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2019 (1 artículos)

OCTUBRE 2019 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2019 (1 artículos)

AGOSTO 2019 (4 artículos)

JULIO 2019 (3 artículos)

JUNIO 2019 (2 artículos)

MAYO 2019 (3 artículos)

ABRIL 2019 (4 artículos)

MARZO 2019 (3 artículos)

ENERO 2019 (1 artículos)

DICIEMBRE 2018 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2018 (2 artículos)

OCTUBRE 2018 (1 artículos)

JULIO 2018 (1 artículos)

ABRIL 2018 (3 artículos)

MARZO 2018 (4 artículos)

ENERO 2018 (1 artículos)

DICIEMBRE 2017 (2 artículos)

NOVIEMBRE 2017 (2 artículos)

SEPTIEMBRE 2017 (3 artículos)

AGOSTO 2017 (4 artículos)

JULIO 2017 (2 artículos)

JUNIO 2017 (3 artículos)

ABRIL 2017 (4 artículos)

MARZO 2017 (3 artículos)

ENERO 2017 (3 artículos)

DICIEMBRE 2016 (2 artículos)

OCTUBRE 2016 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (2 artículos)

AGOSTO 2016 (2 artículos)

JUNIO 2016 (2 artículos)

ABRIL 2016 (2 artículos)

DICIEMBRE 2015 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (1 artículos)

San Juan Pablo Magno

San Juan Pablo Magno

La verdad nace de la carne

La verdad nace de la carne

María, signo de esperanza

María, signo de esperanza

LO MÁS LEÍDO
1 Acosada por los mismos espíritus que invocaba se suicidó. Lo testimonia su hija que logró liberarse y sobrevivir
2 ¿Porque te amo te mato?: Holanda permitirá la eutanasia para menores de 12 años y España no se queda atrás
3 El Papa Francisco anima la fe: "La oración de la adoración … es el fuego vivo del Espíritu"
4 Un joven agnóstico dice que tras interpelar a Dios escuchó una respuesta rotunda: "Adoración, adoración"
5 La cara oculta de "Un Curso de Milagros": hablan las víctimas
6 "Estuve luchando entre la vida y la muerte": Impactante testimonio del Papa Francisco
7 Una invitación a la madurez. Llorando sobre Jerusalén
8 #Noviazgo de tres: "Todos tenemos la libertad de elegir seguir a Jesús, aunque nos juzguen por ello"
9 Era esclavo de la violencia. Cristo lo miró desde el Santísimo y en el rostro de un hombre que moría en su regazo
YOUTUBER DESTACADO
   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Suscríbete   |   Política de Privacidad   |   Cookies   |   Aviso Legal   |    RSS   |