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El combate espiritual contra el aborto
Actualizado 25 noviembre 2016 - 0:0  
Pablo de Torreones es empresario, autor del libro testimonial ““Desde el infierno de Ulises al cielo de Pablo““ y columnista de Portaluz.   


El aborto es la obra maestra del demonio. Teniendo el aborto un origen espiritual, la defensa contra él debe ser espiritual.
Ya lo decía San Pablo en su Carta a los Efesios: "Nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra principados, autoridades y poderes que dominan el mundo de tinieblas. Nos enfrentamos contra los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del mal." (Ef. 6, 12).

Lamentablemente, una gran mayoría de las personas y movimientos pro-vida que luchan contra el aborto, no se dan cuenta que la aprobación o rechazo de una ley es primero que todo un combate espiritual más que una acción humana; y por olvidar eso la legalización del aborto ha avanzado con éxito en casi todos los países donde se han propuesto estas leyes.

Hay excepciones que nos confirman el camino espiritual para defendernos del aborto. En Estados Unidos así como en otros países hay grupos de personas que se juntan a rezar, especialmente el rosario, afuera de clínicas abortivas.  Como resultado, muchos abortos no se realizan, se han cerrado clínicas abortivas o personas que trabajan en ellas se convierten y se transforman en pro-vida.

San Pablo nos da consejos como vencer en el combate espiritual: “Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día funesto; y manteneros firmes después de haber vencido todo. Manteneos firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad y revestidos de la justicia como coraza, calzados con el celo por el Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Manteneos siempre en la oración y la súplica, orando en toda ocasión por medio del Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos.” (Ef. 6, 13-18)

Las mejores armas espirituales para combatir al demonio del aborto son la fe, la oración y la invocación a la Virgen.

Tenemos que tener fe que si recurrimos a Dios ganaremos esta batalla. Tenemos que orar con insistencia para que Dios responda a nuestro clamor y pedirle a la Virgen que nos proteja e interceda ante su Hijo.

El famoso exorcista P. Gabriele Amorth al ser preguntado sobre el intercesor más efectivo de todos, contestó sin dudar: “por supuesto que la Virgen es la más efectiva. ¡Y cuando la invocas como María!" "Una vez le pregunté a Satanás: «¿pero por qué te asustas más cuando invoco a Nuestra Señora que cuando invoco a Jesucristo?» Me contestó: «porque me humilla más ser derrotado por una criatura humana que ser derrotado por Él»”, contó el sacerdote.

El Padre Fortea, otro reconocido exorcista, en su libro “Exorcística”, señala: “tenemos que reconocer que somos tan poca cosa, tan débiles, que lo único que podemos hacer en esta lucha espiritual es ocultarnos bajo el manto de María, incluso en su santísimo vientre como un niño que está en su seno, tranquilo y dejándose llevar”.

La última entrevista pública de Sor Lucia, una de las videntes de Fátima, se la dio al padre Agustín Fuentes el 26 de diciembre del año 1957. El padre Fuentes nos relata: “Mire, Padre – me dijo Sor Lucía-  la Santísima Virgen, estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias sean familias del mundo o Comunidades Religiosas; o la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Y luego, la devoción al Corazón Inmaculado de María, Santísima Madre, poniéndonosla como sede de la clemencia, de la bondad y el perdón; y como puerta segura para entrar al cielo”.

Si los países quieren ganar la batalla del aborto tienen que consagrarse al Inmaculado Corazón de María y establecer campañas de oración del rosario pidiendo con fe a la Santísima Virgen María que interceda ante Dios para que no permita el flagelo del aborto ni legislaciones que lo favorezcan.