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El poder del matrimonio
Actualizado 15 noviembre 2013 - 0:0  
P. Ghislain Roy es sacerdote, párroco en la Parroquia Saint Francois d´Assise (Beauceville, Q., Canadá) y predicador de retiros-liberación y sanación   


Por desgracia, muchos matrimonios no saben utilizar la gracia del sacramento del matrimonio ni el poder de amor que tienen entre sus manos. Para muchos matrimonios es como el que posee un tesoro pero no sabe como acceder a ese tesoro.

Les contaré un hecho real: Un día un padre de familia viendo que había demasiada división en la familia y entre ellos dos (entre el matrimonio). Viendo las disputas entre los hijos y las dificultades que pasaban él y su mujer, decidió rezar la siguiente oración:
 
“¡En nombre de Jesús! ¡Satanás! Sal inmediatamente de nuestra casa, no tienes ningún derecho aquí, te ordeno por la gracia de nuestro sacramento del matrimonio que salgas de esta casa y que toda influencia tuya en esta familia salga contigo, y no regreses nunca más”.
 
Una vez dicha esta oración la paz volvió a su familia.
 
No somos conscientes de que tenemos un poder de autoridad en nombre de Jesús y por la gracia de nuestro sacramento del matrimonio. Podríamos liberar a nuestros hijos sólo diciendo estas palabras…
 
“Jesús, te has hecho presente en nuestro Amor, por la gracia de nuestro sacramento del matrimonio, libera nuestros hijos, sana a nuestros hijos, sana nuestra pareja”.
Tenemos un tesoro entre las manos pero no sabemos cómo utilizarlo. El tesoro es que Jesús está presente con mucho poder en vuestro amor y tienen todo el poder y autoridad sobre la familia y sobre vuestros hijos.
 
El año pasado estuve en el Líbano. Acompañaba a una mujer que estaba poseída por un demonio llamado Asmodeo. Estaba casada con un libanés y era de San Salvador. El matrimonio se conoció en Montreal (Canadá). Fuimos juntos al Líbano para hablar con exorcistas de allí sobre el caso de este matrimonio y le dije a su marido: «-¡Óyeme!, el Señor te ha dado a tu esposa por la gracia de tu sacramento del matrimonio, utiliza ese poder para liberar a tu mujer».
 
Poco después, fueron a una Iglesia del Líbano, acompañados de tres o cuatro exorcistas. Iniciaron los exorcismos y el marido quiso intervenir por la autoridad que le daba el sacramento del matrimonio, pero el exorcista principal no quería. A pesar de que se lo impedían, el marido se lanzó hacia su mujer, la cogió con sus manos de los brazos y le dijo:
 
“¡Asmodeo, Satanás, sal de mi mujer, me pertenece a mí, no es tuya. Te ordeno que salgas de ella inmediatamente!”
Y el demonio abandonó el cuerpo de su mujer. Los exorcistas que se quedaron muy sorprendidos, decían que no podían creerse que la gracia del sacramento del matrimonio fuera tan fuerte.
 
Utilicen esta gracia recibida. Cuando vean que sus hijos tienen problemas, cuando vean que en la pareja las cosas no funcionan y no hay comunicación, que vienen problemas y divisiones regularmente, digan:
 
“Por la gracia de nuestro sacramento del matrimonio, corto todas estas ataduras de división y ordeno a todo lo que no sea de Jesús que salga de nuestra pareja, de nuestro sacramento del matrimonio y que se queden liberados nuestros hijos que están atados por todo tipo de problemas”.
Otro día, les dije a los padres en una Misa: “Cuando lleguen a su casa, bendigan a sus hijos y crean que por su sacramento del matrimonio, el Señor irá a tocarlos“. Una de las madres que estaba en Misa, me contó días después que cuando llegó a su casa, se encontró a su hijo mayor de 18 años en la puerta. Sabía que no le iba a resultar fácil bendecirle, pero lo hizo. Le bendijo en nombre de Jesús y el chico empezó a sollozar, a llorar y llorar y por lo tanto a quedar liberado.
 
Por eso digo a los padres, utilicen el sacramento del matrimonio. Jesús se ha comprometido y ligado con ustedes en los días de felicidad y en los de dificultad. Si tienen un hijo enfermo oren:
 
“Jesús por la gracia de nuestro sacramento del matrimonio, libéralo y sánalo”.
No lo hagan sólo una vez, sino con frecuencia hasta que reciba su sanación. Es el poder del Amor y de la fe. Háganlo en la fe, en ese poder del Amor que habita en su matrimonio que es el Amor, es Jesús.
 
Si tu mujer es depresiva o tu marido es un colérico, ¡también! Tengan en cuenta que hay espíritus de ira, de cólera, al igual que los hay de impureza, impaciencia, etc.
¡Qué poder tienen en el matrimonio! ¡Si lo supieran, si supieran cómo se ha ligado Jesús a ustedes y les ha dado un poder sobre toda la familia! Recuerden que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir a mi Padre, él se los concederá: “Señor, por la gracia del sacramento del matrimonio, libera a nuestro hijo, sánalo”. Pueden hacerlo a distancia, en nombre de la fe que les habita.