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El milagro de "Nuestra Señora de las Flores" ha vuelto a ocurrir, como cada año, desde hace 6 siglos
Una luz brilló desde la columna, cuando la Virgen se apareció. Cuando María miró a los mercenarios extranjeros y les hizo señas para que se fueran, huyeron rápidamente, asustados.
Actualizado 4 enero 2019 - 0:0  
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Al tenor del testimonio de los fieles y el reconocimiento oficial de la iglesia en algunos casos, los milagros cotidianos o extraordinarios, siguen sucediendo. Uno de ellos ocurrió la noche del 29 de diciembre de 1336 en las afueras de Bra, pequeño pueblo de Italia, cercano a Turín. Desde entonces y cada invierno, por Navidad, vuelve a ocurrir.
 
Los eventos inician cuando Egidia Mathis, una joven esposa, en avanzado embarazo de su primer hijo, caminaba de regreso a su casa esa noche de invierno. Al acercarse a una de las columnas del camino en la que estaba pintada al fresco una imagen de la Santísima Virgen María con el Niño Jesús, vio que dos soldados mercenarios la observaban. Egidia se asustó porque sus miradas eran amenazadoras e instintivamente corrió hacia la columna buscando refugio bajo la imagen de la Virgen.

Una luz brilló desde la columna, cuando la Virgen se apareció. Cuando María miró a los mercenarios extranjeros y les hizo señas para que se fueran, huyeron rápidamente, asustados. La Virgen sonrió entonces a Egidia y la consoló; pero el estrés e intensidad emocional de la situación provocaron que la joven diera a luz inmediatamente.

La visión y el nacimiento no fueron los únicos acontecimientos felices. Un seto cercano de prunus silvestre (variedad de cerezo) cubiertos de hielo, que rodeaban la zona alrededor de la columna, brotaron cubriéndose de flores blancas, miles de ellas, como si los arbustos estuvieran anunciando los extraordinarios acontecimientos.

Como pudo Egidia llegó a casa con su hijo recién nacido y emocionada contó a su esposo lo que acababa de suceder.  La noticia se esparció entre familiares, amigos y vecinos moviendo a que todo el pueblo acudiese a presenciar la inusual floración en invierno de los ciruelos silvestres que adornaban la imagen de la Virgen con el Niño.
 

Desde entonces, cada año los prunus silvestres de este lugar florecen entre el 25 de diciembre y el 15 de enero. Ha habido raras excepciones como en 1914 y 1939, los años en que ambas guerras mundiales comenzaron.

Esta floración anual, fuera de temporada, ha dejado a científicos y botánicos sin poder explicar cómo es que ocurre. Los primeros exámenes a los arbustos comenzaron en 1700 y continuaron a lo largo de los años, incluyendo a expertos del Jardín Botánico de la Universidad de Turín.

Los estudios han confirmado que se trata de una variedad de cerezo silvestre, el cual se supone tiene una sola floración, siempre en primavera, en algún momento entre marzo y abril; el suelo donde se producen estos florecimientos extraordinarios es de la misma calidad que en otras zonas, por lo que no se han detectado causas subterráneas anormales ni de otro tipo.