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Filtran los contenidos del retiro que ante "la crisis de los abusos" predicó R. Cantalamessa a los obispos de U.S.A.
"Este es un tiempo para tomar un descanso, como dice el salmista ´alejarse de las disputas de las lenguas´ (Sal 31,21)", advirtió el predicador pontificio.
Actualizado 11 enero 2019 - 0:0  
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El pasado 2 de enero el portal de noticias de la Santa Sede Vatican News informaba que ese día iniciaba “el retiro espiritual de los obispos de los Estados Unidos”, dirigido por el predicador pontificio padre Raniero Cantalamessa. “El Papa pidió a todos los obispos de los Estados Unidos que participaran para recibir de Dios la luz y la fuerza para afrontar la crisis de los abusos”, aseguraba el medio vaticano.
 
Este 11 de enero, el National Catholic Register ha hecho públicas las 84 páginas del retiro (pulse aquí para leerlas en inglés) que desde el 2 al 8 de enero predicó a los obispos de Estados Unidos el padre Cantalamessa en el Seminario Mundelein en las afueras de Chicago.
 
Los textos de las 11 charlas muestran un fuerte énfasis en el regreso a las fuentes de la fe, una sólida defensa del celibato, una severa crítica al apego al dinero y un respaldo a los nuevos movimientos laicos para enfrentar algunas dificultades que genera el número decreciente de sacerdotes.
 
En su primera reflexión Cantalemessa estableció el por qué, en obediencia, estaba ante los obispos de Estados Unidos, diciéndoles: “El Santo Padre me pidió que estuviera disponible para dirigir una semana de ejercicios espirituales para la Conferencia Episcopal, a fin de que los obispos, lejos de sus compromisos cotidianos, en un clima de oración y silencio en un encuentro personal con el Señor, puedan recibir la fuerza y la luz del Espíritu Santo para encontrar la solución adecuada a los problemas que afligen a la Iglesia de los Estados Unidos hoy”.
 
“El tema de nuestro retiro es: Instituyó a doce para que estuvieran con él y para enviarles a predicar (Mc 3,14). Esta concisa afirmación tiene un profundo impacto teológico y eclesial. Describe el nacimiento de la Iglesia como la comunidad, edificada sobre el cimiento de los apóstoles..., siendo la piedra angular Cristo Jesús mismo (Ef 2,20)”, les recordó padre Cantalamessa.
 
Lejos de lo que algunos podían suponer, el predicador pontificio hizo apenas una referencia pasajera al asunto específico de los abusos sexuales y propuso priorizar la “escucha de la voz del Señor de la Iglesia” …
 
"No voy a hablar de pedofilia ni a dar consejos sobre posibles soluciones", dijo Cantalamessa al principio. "Esa no es mi tarea y no tendría la competencia para hacerlo. Este es un tiempo para tomar un descanso, como dice el salmista alejarse de las disputas de las lenguas' (Sal 31,21),  para escuchar la voz del Señor de la Iglesia. Estoy convencido de que este enfoque es la única manera de llegar a la raíz de los problemas a los que se enfrenta la Iglesia, que son a la vez diferentes y más profundos que los que suelen venir a la mente". De hecho, en una breve mención al escándalo, el predicador los conminó a ver como un resultado positivo la humillación de la iglesia.
 
Cantalamessa comenzó con una presentación muy sencilla sobre la necesidad de una relación personal con Jesús y la oración "como el medio indispensable para cultivar una relación con Jesús". En la charla hizo una distinción entre el "Jesús público que echa fuera demonios, predica el reino, hace milagros y está involucrado en controversias; y por otro lado, está el Jesús 'privado' que está casi escondido entre las líneas del evangelio. Este último Jesús es el Jesús orante".
 
Instó a los obispos a "repensar... la relación entre oración y acción" yendo "más allá de la yuxtaposición a la subordinación", señaló y explicó luego a qué se refería: “La yuxtaposición es cuando oramos primero, y luego actuamos. La subordinación, por otro lado, es cuando oramos primero y luego hacemos lo que surge de nuestra oración".  Los apóstoles y los santos -reiteró el predicador pontificio- "oraban para saber qué hacer", no justo antes de hacer algo.