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Se llevan a Chile las reliquias de una mujer que abrazando a Cristo hizo temblar al demonio
"Yo conocía santos que habían luchado contra el demonio, pero jamás escuché que una santa hubiese estado poseída por espíritus inmundos simples y hasta por el mismo Lucifer".
Actualizado 26 abril 2019 - 0:0  
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El año 2016 Portaluz publicaba artículo narrando cómo esta sierva de siervos, cuyas reliquias ahora van camino al fin del mundo, “tenía 13 años cuando cortaron su cuello por mantenerse fiel a Cristo…” (pulse para leer)
 
El nacimiento de esta mujer sería una evidente consecuencia de la fe y la gracia de Dios mediada por la Virgen María. Había nacido el primer hijo de sus padres y falleció. Nació un segundo y también murió. Luego ocurrió lo mismo con el tercero. Así, hasta el undécimo que también falleció dejando a la madre y el padre devastados.
 
Como último recurso estos padres de origen libanés-damasceno, católicos de Rito Greco- Melquita, decidieron hacer una peregrinación hasta la Gruta de Belén, distante a 170 kilómetros de su pueblo, Abellin. Cuando llegaron se postraron de rodillas suplicando a la Virgen María su mediación para que Dios les bendijese con descendencia.
 
De Belén a Chile
 
Meses después, nacería la protagonista de una poderosa historia de amor con Cristo y la Virgen: Santa Mariam Baouardy, quien desde el próximo 21 de mayo –“en sus reliquias”- visitará el sur del mundo, Chile, de norte a sur, recorriendo los más de 4.300 kilómetros de territorio que hacen de este país el más largo del Planeta. El peregrinaje incluye también a la exótica isla de los moais, Rapa Nui, al medio del océano pacífico (pulse aquì para acceder al portal que coordina la visita).
 
Al leer la biografía de esta santa y sus propias reflexiones en el libro “La Pequeña Nada” -cuyo título refiere al sello espiritual de santa Mariam-, muchos podrán experimentar un sabio "temor de Dios" y agradecer lo nutritiva que resulta para cualquiera tal lectura.
 
“Yo conocía santos que habían luchado contra el demonio, pero jamás escuché que una santa hubiese estado poseída por espíritus inmundos simples y hasta por el mismo Lucifer”, comenta a Portaluz desde la diócesis de Punta Arenas el padre Rodrigo Vargas, donde se aprestan a recibir también la visita de la santa conocida como “la pequeña árabe”.
 
Enamorada de Cristo

Luego del nacimiento de Mariam, llegó el segundo hijo de los Baouardy, Pablo, y unos pocos años después mueren los padres, dejando a estos pequeños en el mayor de los desamparos. Como era la costumbre, fueron dejados al cuidado de parientes (pero en distintas ciudades, por lo que nunca más se volvieron a ver).

A los trece años, respetando la tradición de su pueblo, los tíos de Mariam pactaron el matrimonio de la joven y quedaron de acuerdo en la fecha del compromiso. Pero Mariam, ya a esa tierna edad, estaba totalmente enamorada de Jesús. Sólo a Él quería entregarse en cuerpo y alma, señala en sus escritos la santa.
 
Angustiada por el compromiso de matrimonio se dirigió a orar ante un icono de la Madre de Dios y entre lágrimas escuchó una voz que le decía: «Mariam, estoy contigo. Sigue mis inspiraciones, yo te ayudaré».
 
Al día siguiente, según la costumbre, llevó la bandeja de plata en la que debía servir licor y café, pero al destapar la bandeja ¡todos quedaron impactados! No había allí licor, ni café. En su lugar, Mariam había depositado sus largos cabellos. Era un signo ¡con esto se daba por terminado el acuerdo matrimonial! Los tíos se enfurecieron con ella y como castigo por el deshonor sufrido como familia, tras la palabra dada, la pusieron a trabajar en la cocina y comenzaron a tratarla como esclava.

Mariam estaba más sola que nunca. Hasta el confesor le negaba la absolución y la comunión, ante un acto de desobediencia tan grande e inaudito. Fue entonces que la niña recordó a su hermano Pablo. Logró dictar una carta y sabiendo que un antiguo empleado de su tío iría a Nazaret, salió a escondidas para pedirle que llevase su carta.

Tras llegar a esa casa, el empleado, su esposa y su madre le insistieron en que se quedase a cenar y ella finalmente aceptó. En medio de la cena, ellos comenzaron a comentar el comportamiento tan duro de los tíos. Le invitaron luego a que hiciere apostasía de su fe y así, una vez convertida en musulmana fuese la segunda esposa de este hombre. Mariam lo rechazó de inmediato diciendo: «¡Soy hija de Dios e hija de la Iglesia, no renegaré a Cristo jamás!» El hombre, encolerizado, dio un golpe violento en el vientre de Mariam, desenvainó la cimitarra y cortó la garganta de la joven, que cayó a tierra sangrando. Él y su esposa, la envolvieron en un velo y dejaron el cuerpo inerme de la pequeña Mariam tirado en un sendero aislado. Esto sucedió la noche del 7 al 8 de septiembre de 1858.
 
Protegida por la Virgen

Mariam explicaría años después que se encontró en el interior de una gruta. Junto a ella se encontraba alguien que pensó en un primer momento sería una religiosa, pues vestía un hábito azul. Esta mujer le contó que la había recogido de un callejón, trasladado a aquel refugio y cosido el cuello.
 
Aquella hermana se comportaba de forma extraordinaria. Habló poco, humedeció los labios de la joven con un algodón, la obligó a dormir y le dio una rica sopa.
 
Cuando la herida cicatrizó, la religiosa hizo salir a Mariam de la gruta. La condujo a la iglesia de Santa Catalina, atendida por franciscanos y llamó a un confesor. Tras salir del confesionario, Mariam no volvió a ver a aquella mujer que suponía era una religiosa.  La enfermera del hábito azul había desaparecido.
 
Muchos años después, siendo ya monja carmelita, Mariam fue obligada por obediencia a contar su martirio. Afirmó que había estado realmente muerta y había visto el Cielo.
 
A su maestra de novicias en Marsella, que le preguntó si fue objeto de un juicio le respondió: «¡Oh, no! Me encontré en el Cielo. Vi a la Santa Virgen, a los ángeles y a los santos, que me acogían con una enorme bondad. También vi a mis padres en su compañía. Vi el trono resplandeciente de la Santísima Trinidad y a Jesucristo nuestro Señor en su humanidad. No había sol, ni luces, pero todo era de una claridad brillante. Entonces alguien me dijo: “Efectivamente eres virgen, pero tu libro todavía no ha terminado”».
 
Esposa de Cristo
 
Poco tiempo después ingresó a la congregación de San José de la Aparición. Ahí comenzó a vivir extraños fenómenos. Eran éxtasis e incluso presentaba estigmas. Algunas hermanas comprendieron inmediatamente, que se trataba de sucesos extraordinarios, pero otras acusaban injustamente de fraude a la pequeña árabe.

Finalmente se fue de aquel lugar, lo cual abrió la puerta para que pudiese ingresar con 21 años al monasterio carmelitano de Santa Teresa, en Pau- Francia. El 27 de julio de 1867 fue admitida al noviciado y cambió su nombre al de "Mariam de Jesús Crucificado": su vida sería una auténtica expresión del significado de su nombre.

Sus éxtasis eran frecuentes, siendo arrebatada por el Espíritu Santo incluso en medio del coro, en presencia de todas sus hermanas. Hasta entonces, el demonio no había podido probarla más que en los acontecimientos duros de su vida y en las enfermedades del cuerpo. Pero Dios -en su infinita sabiduría- permitiría que el demonio la atacase de forma extraordinaria.
 
El permiso de Dios al demonio

Comenzó por el estudio: el demonio le impedía ver las letras. Recurría entonces al agua bendita para espantarlo.

Trató luego de tentarla en el desánimo diciéndole: "todas las hermanas oran y tú no lo haces"; "te echarán antes de la profesión, porque estás continuamente enferma, no tendrán por ti siempre la misma caridad"; "¿y si Dios te tirara al infierno?"; "El Maestro  y  su Madre No te aman, de otra manera, no te habrían dejado descender del cielo luego de que te cortaran el cuello"; "tú no eres digna de comulgar sacramentalmente, confórmate con la comunión espiritual". A cada una de esas tentaciones, Mariam respondió segura y confiada en Dios, pero el demonio no se cansaba en sus ataques.
 
Luego que Mariam obtuvo autorización para hacer 40 días de ayuno por las intenciones del Sumo Pontífice, Satanás trató de impedírselo. La golpeó un día con violencia contra una puerta cuyo picaporte de fierro le provocó una herida en la cabeza. Otro día la botó de lo alto de una escalera. En otras oportunidades, encontró lleno de gusanos su plato y en otras el demonio tomaba aspectos humanos para confundirla.
 
El 26 de julio de 1868, a medio día, el rostro de Mariam se llenó de tristeza... un ligero estremecimiento agitó su cuerpo: percibió que Satanás entraba en su cuerpo. El príncipe de las tinieblas había pedido permiso para poseerla durante cuarenta días. Pero jamás podría tocar su alma.

Cada semana, legiones demoníacas se intercambiaban para torturarla. Los ataques eran feroces. Se ensañaron con ella. Todo esto dejó profundas marcas en Mariam. Ni los frecuentes exorcismos lograban aliviarla. Se le imponía una reliquia, una estola, el ostensorio... la calmaban un instante, pero luego proseguían los ataques.

Santa Mariam no se doblegó. A más era humillada por el maligno, más se abandonaba en Cristo, sintiendo amor en Dios. Se unía más al Señor. Finalmente el demonio, cansado, pidió salir de ella. Le resultaba una tortura seguir dentro de alguien que amaba tanto a su peor enemigo. Dios -dando una nueva lección a Lucifer- le respondió que se llevaría a término el período de cuarenta días pedidos por él mismo.
 
Contemplando lo que sucedía santa Mariam sólo decía: "Nada, sino sufrir por JESÚS".

Santa Mariam, la pequeña árabe cuya impactante historia permaneció oculta durante 100 años murió el 27 de agosto de 1878. Fue beatificada en Roma, el 13 de noviembre de 1983, por San Juan Pablo II y canonizada por el Papa Francisco, el 17 de mayo de 2015.

Sus reliquias llegarán a Chile el Próximo 21 de Mayo y recorrerán varias partes del país. La primera región visitada será Magallanes- extremo sur, en la tierra donde hace casi 500 años se celebró la Primera Misa de Chile.

Lugares que visitará: Magallanes, Puerto Montt, Concepción, Santiago, Valparaíso, La Serena, Arica, Antofagasta, Rancagua, Talca, Chillán, Temuco, Isla Rapa-Nui.