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Sabiduría y humildad de una mujer ante la muerte que ha marcado toda su vida
Ya desde su nacimiento inició un aprendizaje para crecer en la adversidad y reconocer en los momentos de dolor, de pérdida, la presencia cálida de Dios y la Virgen.
Actualizado 24 mayo 2019 - 0:0  
Portaluz. Ana Beatriz Becerra   


Cuando Luz Amanda Barrera Pinto vino al mundo, por las complicaciones del parto, su madre casi se muere, recuerda en diálogo con Portaluz esta profesional colombiana que estudió docencia, economía y finanzas, aportando al desarrollo de su país durante 42 años. “Yo venía de pies y manos cruzadas y entonces la maltraté demasiado en la posición en que estaba… cuando nací, yo estaba asfixiada” comenta Luz Amanda.
  
Educada siempre en colegios religiosos, sus padres se esmeraron en inculcarle sólidos principios: “Insistieron en eso de hacer las cosas de acuerdo con lo que decían los mandamientos”.  Cuando era pequeña, destaca, fue su abuelo quien más le inculcó la fe. Él había sido sacerdote, pero a los 40 años debido a una artrosis degenerativa pidió la reducción al estado laical, y luego sanó y se casó.
 
Una pérdida tras otra
 
De joven tuvo una época de diversión un poco descontrolada, reconoce Luz Amanda, pero dice haberse reencauzado. Esto permitió que pudiese afrontar la crianza de los hijos de una hermana que falleció…  “Ella tenía epilepsia y murió cuando el hijo más grande tenía 9 años… los bebés quedaron a cargo mío”.
  
Años después el más grande de esos chicos, Manuel Eduardo, que era policía, falleció durante un operativo a los 23 años: “Lo mataron, le pegaron un tiro a un metro de distancia, en la cabeza” recuerda, se emociona y agrega: “Fueron 12 años llorando y pidiéndole al Señor fortaleza”.

Y debería tenerla pues una nueva e inesperada tragedia golpeó a esta familia. El más pequeño de los hijos, Daniel, tras acompañar a su casa a una amiga cuyo novio -traficante- la había golpeado, fue amenazado de muerte por ese delincuente y efectivamente poco después lo balearon.
 
En las manos de Dios
 
Choqueada, en la sala de esperas del hospital, Luz Amanda recuerda que sólo atinaba a decir en un susurro: “Señor Jesús si me lo va a dejar inválido, mejor que se lo lleve”. Y una mujer mayor que estaba cerca, al escucharla la reprendió arengando: “No sea atrevida, no le puede dar órdenes ni a la Virgen, ni a Dios”. En ese mismo instante el Orlando González que había recibido a Daniel en urgencia del Hospital de Occidente (Bogotá) no salía del asombro viendo la zona por donde ingresó el tiro -detrás de la oreja- y que el chico estaba vivo. Cuando ese médico salió a informar que la bala no había causado daño que pusiera en riesgo a Daniel solo le dijo: “¿A quién le reza? porque esto es un milagro”, comenta Luz Amanda
 
Poco después el padre de Luz Amanda fallecería a consecuencia de los daños que una golpiza le provocó y ese mismo año 2016 la familia enfrentaría una nueva prueba cuando a ella le diagnosticaron un cáncer con metástasis en todo el aparato digestivo.
 
Sacando fuerzas de la fe esta mujer recordó los consejos de su madre y se aferró a la Virgen. Sus ruegos fueron escuchados pues tras una intervención quirúrgica exitosa no solo remitieron los dolores, sino que hasta el día de hoy continúa con vida contra todo pronóstico médico.
 
Que la fe remece el cielo y así por gracia de Dios se mueven montañas bien lo sabe esta mujer y su familia. Humilde, al despedirse da un consejo a otros que puedan estar enfrentando situaciones de pérdida, de dolor… “No tengan miedo de las dificultades, tengan miedo de obrar mal. La Santísima Virgen sana cuando uno está en gracia de Dios y cuando uno realmente pide perdón a Dios quien perdona todo porque es misericordioso; ¡Nos perdona todos los días!”