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A Marion le gustaba el cura y se enamoró de Dios: "Desde esa peregrinación dejé de tomar drogas duras"
Era adicta a las drogas, el alcohol y el sexo. Creyó que podría conquistar a un cura que le pareció guapo, pero acabó confesándose -por primera vez en su vida- e iniciando un impactante proceso de conversión.
Actualizado 31 mayo 2019 - 0:0  
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Al término del año de estudios Marion, una joven francesa “adicta al sexo, las drogas y el alcohol” -según relata ella misma en un video testimonio del portal Découvrir Dieu (ver al final)-, tuvo un repentino impulso por ir a misa. Mas en concreto, por escuchar la homilía que -según podía recordar- se daba a mitad de la celebración. “Llegué media hora después del comienzo de la misa para escuchar lo que el sacerdote decía y estando allí me dije a mí misma: «Quizá soy creyente, pero eso no quiere decir que pueda dejar de acostarme con cualquiera o de consumir drogas». Para mí no había inconsistencia”.
 
No era ajeno para sus padres lo que ocurría con Marion y al saber que había ido a misa le hablaron de una tradición milenaria que hoy muchos jóvenes como ella realizaban: la peregrinación a Chartres. “Pensé para mí: «Parece el combo de oferta perfecto, ¡tengo que hacerlo!»”
 
Confesándose por primera vez en la vida
 
El segundo día de caminata en un descanso de pronto se gira sobre sí misma y vio, casi al alcance de su mano, a un sacerdote. “Se veía joven, era bastante guapo, y me dije: «¡bien, este es para mí!». Comencé a mirarlo, luego hablamos y cuando hablé de mi vida me puse muy grosera y no muy educada. Pero él me respondió con mucha dulzura y amor: «Marion lo que importa es que te des cuenta de que Dios te ama y que te ama por lo que eres». Después de tres horas, acabé confesándome. No me había confesado en la vida”.

La paz que experimentó al recibir la absolución -dice esta joven francesa-, era algo totalmente nuevo para ella. Y supo en ese instante que Dios la amaba “como un loco” y concluyó que de seguro tendría un plan “igual de loco” para su vida. Desde ese instante todo cambió…
 
Renovada y conversa
 
“A partir de esta peregrinación dejé de tomar drogas duras y realmente me reposicioné sobre cómo era mi vida y a qué aspiraba en ese momento”. Decidió que era el momento oportuno de profundizar su fe en Dios y acogiendo el consejo de sus padres se fue a “CapMissio”, una escuela -aclara Marion- de evangelización.
 
“Durante tres meses fue muy duro y pensé que algo no iba bien. Entonces el primer día festivo que hubo -era el día de Todos los Santos-, decidí ir a un retiro porque no podía soportarlo más. Un retiro en soledad, en silencio, quería dar los grandes pasos. Viví una oración de liberación que hizo estallar cosas locas. Hubo una renovación, una conversión increíble. Encontré a Jesús y cambió mi vida. Todo ese año en CapMissio me asentó en Cristo. Dios es lo que me llena, pero él me dice: «No, yo te llenaré aún más, y aún más, y aún más, y aún más, y aún más, y aún más. Va a aumentar». Tengo 24 años y sé que aún hay más. Nunca se acaba”.