Portaluz.org
"Mary´s Meal, nació en ofrenda a la Virgen de Medjugorje"
"Si EE.UU. decidiera sufragar una comida diaria a los niños más pobres del mundo, los países subdesarrollados saldrían de la pobreza".
Actualizado 3 agosto 2019 - 9:43  
Portaluz/ Cari Filii   


Magnus MacFarlane-Barrow, católico escocés, padre de familia, visitó Malawi en 2002 en medio de una hambruna terrible y ahora su realto publicado en el portal Cari Filii es un tributo a los predilectos de una obra de amor ofrecida a la Virgen de Medjugorje. “Conocí a una familia en una aldea. El padre había fallecido y la madre, Emma, agonizaba. Tenía seis hijos. Al mayor, Edward, de 14 años, le pregunté cuáles eran sus sueños: «Poder comer e ir al colegio», me dijo”.

Comer e ir a la escuela. Esa fue la intuición detrás de la ONG Mary’s Meals: llevar al colegio a los niños, donde podrán comer. Empezó allí mismo, en Malawi, financiando la comida escolar de unos 200 niños. Ahora, en verano de 2019, la ONG ha anunciado un récord: ya consiguen poner comida para un millón y medio de niños cada día del curso escolar cuenta Magnus (ver en imagen adjunta). En total, las comidas de Mary’s Meals llegan ya a 2.358 escuelas.
 

Un millón de esos niños siguen estando en Malawi, el pobre país africano donde todo empezó. El resto se reparten por otros 17 países del mundo (Malawi, Liberia, Zambia, Zimbabwe, Haití, Kenia, India, Sudán del Sur, Uganda, Etiopía, Benín, Líbano, Siria, Myanmar, Tailandia, Ecuador, Madagascar y Rumanía).

Magnus MacFarlane-Barrow está encantado de ver este crecimiento y da las gracias a quienes lo hacen posible: “desde los que donan a los voluntarios que cocinan y sirven comidas a los niños hambrientos en sus propias comunidades. Cada uno de ellos juega un papel determinante en esta misión, una misión que acaba de empezar, dada la cantidad de niños que siguen hambrientos y fuera de la escuela hoy en día en el mundo.”

Gracias a la Gospa

La historia completa del origen de esta iniciativa y su conexión con la Virgen se puede leer en el libro El cobertizo que alimentó a un millón de niños (Planeta). En 1983, con 14 años, Magnus acompañó a su familia a una peregrinación a Medjugorje, en Bosnia. “Tuve una fuerte experiencia de Dios”, explica.

“Durante esos pocos días en Medjugorje, sentí un sentimiento de profunda alegría distinto a cualquier cosa que hubiese sentido antes”, escribe MacFarlane-Barrow: “Me sentí exultante. Nuestra Señora había venido a decirnos que Dios existe. La creí con todas las fibras de mi ser. Decidí responder a la invitación de Nuestra Señora en mi vida lo mejor que pude”.

La familia volvió a Escocia con ganas de servir a Dios. Allí convirtieron su casa de huéspedes en una “casa familiar de oraciones”, un lugar de retiro espiritual. Crecían en la fe. Diez años después, en 1993, teniendo 24 años, él y su hermano veían por TV los horrores de la guerra de Yugoslavia y quisieron hacer algo para ayudar. Solicitaron ayuda a amigos y conocidos, pidieron donaciones por Escocia, y las acumularon en su cobertizo. Después la llevaron a Bosnia, a los desplazados y víctimas ​de la guerra. Pero de vuelta a Escocia los donativos seguían llegando en forma de comida, mantas, ropa…

“Hacemos una ermita de Medjugorje en Malawi”
 

Al centro de retiros de la familia acudían sacerdotes, fieles, misioneros… contaban sus historias y pedían ayuda. Eso llevaba a Magnus a conocer proyectos en Rumanía, Liberia, Malawi y Somalia.

Cuando visitó Malawi y conoció al joven Edward, de 14 años (los mismos que él tenía en su conversión) encontró otro signo de la Virgen.

“Cuando fui a Medjugorje, en 1982, mi hermana Ruth publicó un artículo de nuestra experiencia en una revista católica y empezamos a recibir muchas cartas de personas que querían saber más de ese lugar, entre ellas la de una señora de Malawi: Gay Russell, que era piloto. Veinte años más tarde, durante la hambruna en Malawi, conocí en el retiro familiar a un hombre de negocios, Tony Smith. Por casualidad él nos oyó hablar de Gay Russell, a la que nunca olvidamos. ‘La conozco’, dijo, ‘estamos construyendo una réplica de la ermita de Medjugorje en Malaui’. Fuimos a conocerla, ella trabajaba allí para paliar el hambre de los niños. Estando allí Tony Smith me recordó las palabras del senador George McGovern: “Si EE.UU. decidiera sufragar una comida diaria a los niños más pobres del mundo, los países subdesarrollados saldrían de la pobreza”. Sentí que eso es lo que debía hacer; así nació Mary’s Meal, en ofrenda a la Virgen de Medjugorje”.