Portaluz.org
Supersticiones y ritos de fin del año son trampas del demonio reiteran dos exorcistas
Poner la fe en supersticiones es dar la espalda a Dios. Incluso aquello que en apariencia es sólo una cábala, un acto trivial de la celebración, tiene consecuencias señalan padre Luis Escobar desde Chile y padre Robín Argel desde Colombia.
Actualizado 27 diciembre 2019 - 15:45  
Portaluz   


Hemeroteca de Portaluz/ En las fiestas que celebran el término de un año y comienzo de otro, es común que muchas personas participen de ciertos ritos, buscando con ellos asegurarse beneficios o evitar males. De origen comercial algunos, paganos la mayoría e incluso satanistas otros, son realizados por las personas sin considerar las consecuencias espirituales que involucran estos actos.

Comer 12 uvas, salir a caminar con una maleta, utilizar ropa interior amarilla o roja, comer lentejas o depositarlas en los bolsillos,  ponerse un billete en zapato, uso de espigas de trigo o quemar muñecos, son los ritos más recurrentes. Pero también los cultos paganos y satanistas se expresan en las horas de tránsito entre el 31 de diciembre y el 1° de enero.
 
Portaluz consultó sobre este asunto al exorcista padre Luis Escobar Torrealba de Chile y al Asesor de la Renovación Carismática Católica de Colombia, padre Robín Argel Bravo. Ambos fueron enfáticos para advertir que no es compatible la fe católica con estas supersticiones, creencias y rituales.

El exorcista Escobar recordó que “Jesús habla y condena la superstición como un pecado”, puesto que con ella la persona “deja de creer en Dios y pone su confianza en el objeto, en la creatura y eso es idolatría”, puntualizó. Peor aún, agregó el exorcista, cuando la confianza se pone en el demonio.

Estas prácticas logran seducir a millones de personas que confían sus expectativas -invocando lo deseado- a estos rituales mítico-mágicos. Pero representan también un negocio, pues generan ingresos por venta de los objetos necesarios para el ritual y las celebraciones; o incluso más… paquetes turísticos que seducen para visitar  lugares donde se invoca a ídolos con actos rituales que son una festividad masiva, como ocurre con la Macumba de Brasil que venera a Iemanjá o los muñecos que se queman en Colombia.

Todas las prácticas supersticiosas suplantan a Dios y suplantan su misericordia para con nosotros”, denuncia padre Robin Argel e insiste en señalar que todo lo que nos aleje de Dios… “tiene su origen en el demonio”.
 

¿Quién se acuerda de Dios el día 31 de diciembre, mientras se desgranan las últimas horas de ese día calendario y al romper el alba del nuevo año?



El exorcista Luis Escobar refrenda lo dicho por padre Robin pues reconoce que más de una vez ha debido atender a personas dañadas por el demonio debido a que creían y practicaban algunas supersticiones. “…Recuerdo el caso de una profesional de la salud. Ella estaba practicando cierta corrientes esotéricas y le habían pedido que pusiera en su casa un objeto: el ‘ojo que todo lo ve’. Comenzó a estar muy mal hasta quedar postrada en la cama. Fuimos con unos hermanos de la Renovación y cuando encontramos todas estas cosas se las botamos, hice una bendición, le rezamos  y cuando le puse un Cristo de san Benito insólitamente se recuperó de todo. En los grupos que participaba le habían dicho que no bautizara a su hijo menor. Generalmente una de las primeras puertas para que el demonio ingrese es la superstición. El miedo, la culpa, la brujería son  puertas que abrimos, pero la superstición es una puerta grave porque es una forma de decirle no a Dios;  la persona pierde libertad, se hace esclava… no paso por debajo de una escalera porque me va a dar mala suerte, si veo un gato negro me paralizo  porque me va a ir mal, si derrama sal en la mesa voy a tener grandes problemas, si tienes una hilacha en el abrigo entonces no te la puedo sacar porque vamos a terminar peleando. Debemos  poner nuestra confianza en Dios”.
 

Ama a Dios… pasa el tránsito entre un año y otro junto a Jesucristo, presencia real en la Eucaristía. Adóralo en alguna capilla de adoración eucarística perpetua.



Quienes manejan el negocio de las Nuevas Tecnologías lejos de generar sabiduría a las personas en esta materia, son cómplices al transformar a celulares y otros soportes informáticos en cajas de resonancia de aplicaciones o páginas web que difunden las supuestas bondades de los ritos, tiradas de tarot, horóscopos, cartas astrales, augurios de diverso pelaje y cultos abiertamente satanistas. Una bacanal bien servida que la televisión también se encarga de replicar para beneficio del rating.  “Hay ignorancia y la ignorancia suele ser atrevida”, dice sin rodeos el exorcista Escobar.
 
Padre Robín, con años de experiencia como Asesor de la Renovación Carismática en Colombia agrega que es precisamente el no relacionarse habitualmente con Dios, la peor ignorancia, lo que expone a toda persona a la realidad de mal que las supersticiones atraen. Y destaca que siempre hay consecuencias por estas prácticas. Lo primero porque con ellas se rompe la comunión con Dios, dice, se comete pecado. “El demonio esclaviza con todas estas cosas y quita la libertad…”, finaliza.