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Un empresario condenado por delito económico confidencia lo que vivió en la cárcel
"De vivir con todos los lujos, de vivir en libertad, te ves introducido en un cuarto de ocho metros cuadrados, donde compartes la litera con otra persona, donde no tienes intimidad ni para ir al baño, y donde toda tu libertad se ve coartada"
Actualizado 20 mayo 2020 - 0:0  
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El empresario español Javier Santos, cegado por la vanidad tras años de éxito, sin advertirlo, cometió un delito económico que lo puso en la cárcel. Allí, según cuenta en el video producido por Mater Mundi TV -disponible al final-, conoció el sufrimiento en una profundidad que nunca había padecido y aprendió de ello, gracias a buen samaritano.
  
A medida que como empresario iba incrementando su fortuna se iba olvidando, dice, del orden moral que alguna vez tuvo inscrito en su alma. “Llegó un momento en mi vida en el que estaba totalmente desprovisto de toda sensación espiritual. Veo a las personas como meros objetos productivos y me centro únicamente en ganar dinero”, relata Javier y prosigue explicando... “Medía a las personas a través de mi propia vanidad; desde mi soberbia (...) estimaba que yo era superior intelectualmente, moralmente y económicamente a los demás”.

Por esta ciega vanidad que se había permitido suponía que nada malo podría sucederle y traspasó límites legales. “Cometo un delito que pasa desapercibido en principio porque es una sociedad mía, es un delito económico, recibo una citación de la Fiscalía y no le doy importancia porque me sigo creyendo superior”.
 
Al comienzo no hubo consecuencias, pero tras un proceso de investigación se comprobó el dicho tanto fue el cántaro al agua que se rompió, y terminó en prisión. “En ese momento, haces un parón en tu vida y no te lo puedes imaginar. ¡Cómo voy a entrar yo a prisión! si yo no soy un delincuente, si yo no he hecho nada malo. Todo el castillo que tienes montado a tu alrededor como no tiene una base espiritual, lo que hace es que caes profundamente en una espiral depresiva donde todo se vuelve en tu contra y tus capacidades y lo que creías que manejabas no eres capaz de pararlo”, lamenta Javier.
 
El 14 de abril del 2015 comenzó a ser un preso más, con todo lo que ello implica. “De vivir con todos los lujos, de vivir en libertad, te ves introducido en un cuarto de ocho metros cuadrados, donde compartes la litera con otra persona, donde no tienes intimidad ni para ir al baño, y donde toda tu libertad se ve coartada”, recuerda.
 
¿Qué vivió allí? Para conocer toda la historia dale play al video.