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Cardenal Ca˝izares denuncia "obra del diablo": crean vacunas contra el Covid 19 "con cÚlulas de fetos abortados"
La polÚmica sobre el asunto genera un debate en el que ya ha establecido su parecer la Academia Pontifica para la Vida.
Actualizado 16 junio 2020 - 0:0  
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Este domingo 14 de junio, celebrando la Eucaristía del Corpus Christi, durante la homilía el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha afirmado que una de las vacunas contra el coronavirus Covid-19 está fabricándose con partes de bebés abortados: “Nos encontramos con una dolorosísima noticia: que una de las vacunas se fabrica a base de células de fetos abortados y eso es ir contra el hombre, despreciarlo, primero se le mata con el aborto y después se le manipula para… mira qué bien, tenemos una vacuna; no señor, tenemos una desgracia más obra del diablo (…) porque el demonio existe, en plena pandemia, intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas”, denunció el señor cardenal (ver en el siguiente video, desde el minuto 55.08).



 
Al respecto de los dichos del cardenal, la revista Science en publicación del pasado 12 de junio de 2020, reconoce que entre las 130 investigaciones en curso, “al menos seis” equipos (de distintas empresas) están utilizando líneas celulares obtenidas de células de seres humanos abortados para producir una vacuna contra el Covid 19: CanSino Biologics, del Instituto de Biotecnología de Pekín; la Universidad de Oxford en conjunto con la farmacéutica Astra Zeneca; Janssen Research & Development USA; la Universidad de Pittsburgh; ImmunityBio en conjunto con NantKwest; y Altimmune.
 
Interpelado por medios de comunicación sobre sus declaraciones durante la homilía, este lunes 15 el cardenal Cañizares ha dicho:  “rezo para que se encuentre pronto una vacuna contra la COVID-19 y que avancen las líneas de investigación que no abran un dilema ético”.
 
Sobre este último punto del dilema ético, la Academia Pontificia Para la Vida, en documento del 31 de julio de 2017 zanja el asunto señalando:

“…las líneas celulares que se utilizan actualmente están muy alejadas de los abortos originales y ya no implican ese vínculo de cooperación moral que es esencial para una evaluación éticamente negativa de su utilización. (…)
En cuanto a la cuestión de las vacunas que podrían utilizar o haber utilizado en su preparación células de fetos abortados voluntariamente, hay que precisar que el "mal" en sentido moral reside en las acciones, no en las cosas o la materia como tales.”