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La buena nueva de Marcos: "Dios te hace abrir los ojos te concede esa chispa, nos hace anhelarlo más y más"
"Estamos pasando por unos momentos muy difíciles… en que más necesitamos ir a Dios y a María".
Actualizado 23 junio 2020 - 0:0  
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Fue en su familia donde por primera vez el joven español Marcos de la Campa supo de Dios. Luego, al paso de los años, ejerciendo el libre albedrío, ha ido cuidando este vínculo personal en la vida cotidiana y también durante algunos momentos de encuentro significantes, a solas con Cristo. Así lo testimonia y agradece en el portal de la Arquidiócesis de Sevilla señalando que: “A lo mejor suena muy típica esta afirmación, pero no puedo decir algo distinto a que mis padres son un ejemplo diario de qué es tener fe y confiar verdadera y enteramente en Dios”.
 
A lo largo de sus 25 años, Marcos cuenta que ha vivido una profunda experiencia cristiana marcada de importantes momentos que han constituido su identidad de fe. “Desde chico me han inculcado el amor de Dios. No recuerdo ningún momento de mi vida en el que no fuese consciente de lo que Dios me quiere, con mis respectivos altibajos porque soy humano, pero desde luego, siempre he sentido su cercanía”.
 
Su desafío diario, agrega Marcos, es vivir en clave de fe, “ver a Dios en todo lo que tenemos y lo que nos rodea”. Pero como por sus propios medios le sería imposible lograr esto, se confía a la gracia acudiendo a encontrarse con Dios en la hora santa, devoción imprescindible para este joven con estudios en derecho, finanzas y administración de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla.
 
Es precisamente en estos tiempos de prueba, reflexiona, cuando “estamos pasando por unos momentos muy difíciles… en que más necesitamos ir a Dios y a María”, señala y añade cuán importante en esta vivencia ha sido para él, ser parte de una Comunidad Juvenil Effetá...
 
“La vida de una persona la represento como un mechero; luego está la piedra, que es esa chispa que Dios nos infunde en nuestros corazones. Tampoco podemos dejar fuera el gas, que vendrían a ser nuestras oraciones, nuestros esfuerzos, las buenas acciones de cada día y todas las cosas que son de Dios. Estos dos elementos combinados provocan la llama, la luz de vida, que se traduce en los momentos en los que nos encontramos en paz”, detalla y continúa explicando:
 
“Para mi Effetá es la piedra. Durante un retiro de fin de semana, Dios te hace abrir los ojos, te concede esa chispa que provoca luz para que contemples la realidad, esa vivencia nos alegra el corazón y nos hace anhelarlo más y más …no querer alejarte de Jesús, sino al contrario, buscarlo en la oración, la Misa, el rosario y la adoración y es por eso que nos reunimos todos los lunes para cargar de gas nuestro mechero. Así es como veo yo Effetá, no como un retiro sino como una manera de llegar a Dios”.