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"Ora et Labora". "A Dios rogando y con el mazo dando". Católicos que viven las exigencias del amor fraterno
"En este momento de tanto dolor, un espacio de amor y misericordia tiene muchísimo sentido para alimentar..."
Actualizado 8 julio 2020 - 0:0  
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Consolidar hoy y aquí la justicia del Reino, los valores del Evangelio, compromete cada día más a los católicos Paola Herrera Collao y Orlando Cortés Becerra, cuyos testimonios han sido destacados esta semana en el Periódico Encuentro del Arzobispado de Santiago (Chile). 
 
La suma de sus esfuerzos hace vida la histórica regla benedictina “Ora et Labora” que tiene también su eco en el refrán popular “A Dios rogando y con el mazo dando”. ​​​​​Es por ello que la entrega de Paola y Orlando comunica que Dios no abandona su pueblo. 


 
“Hace dos años partimos con el comedor en la capilla María Madre de los Pobres, de la Unidad Pastoral San Pedro Pescador”, cuenta Orlando Cortéz Becerra, haciendo referencia a esta iniciativa que da alimento diario a los más pobres en el corazón de un territorio con diversas carencias sociales en Santiago de Chile: la población José María Caro en la comuna Lo Espejo de esa capital sudamericana.  
 
“En la capilla recibíamos a los comensales, algunas veces por semana -continúa relatando Orlando- pero en el último tiempo tuvimos que trasladar el comedor de lugar. Con el párroco vimos las opciones y finalmente el comedor se trasladó a mi casa, donde vivo con mis padres, ambos de muy avanzada edad”.  
 
En este tiempo de pandemia la demanda de ayuda aumentó y también han implementado los protocolos de higiene necesarios para proteger la vida de todos. En la cocina de su propia casa preparan la comida que comparten y junto a su hermano la distribuyen a los beneficiarios que acuden allí a retirarla de lunes a sábado. Cuatro días de la semana cocina Orlando solo para las 80 personas que atienden habitualmente, y los dos días restantes otras vecinas cocinan en sus casas; traen luego la comida al hogar familiar de Orlando para que sea entregada.  
 
“A los 13 años conocí a Dios y me enamoré. Y luego conocí la espiritualidad franciscana y me enamoré de los pobres. Hoy yo mendigo, para poder darles a ellos comida, balones de gas, mercadería, ropa y otras cosas que hagan falta por la pandemia. Yo le digo a Dios: ‘Si tú quieres, voy a quedarme acá”", confidencia Orlando y al despedirse invita a quienes quieran colaborar le escriban al email 23sur5970@gmail.com o le contacten por WhatsApp al celular: +56 9 5839 7361. 
 

 
Desde su hogar en Lo Barnechea, otro sector de la capital chilena, Paola Herrera Collao se esmera por vivir y comunicar a otros la espiritualidad de la Divina Misericordia, para satisfacer el hambre de Dios en todos los que acojan la invitación a ser parte de los grupos que rezan la Coronilla de la Misericordia. 
 
“Yo nací católica. No recuerdo un momento que diga: ‘Oh, se me reveló Dios’, sino que siempre he tenido fe”, dice Paola. Guiada -de seguro- por el Espíritu Santo, participó de niña en la parroquia Los Castaños y luego con los años llegó a la “Parroquia Santa Faustina”, en el sector llamado “Chicureo”, de la capital chilena. “Ahí conocí al padre Juan Ignacio Schramm, quien me invitó al cenáculo y me enseñó sobre la Divina Misericordia. Con el tiempo, hace dos años, el grupo que rezaba la Coronilla de la Misericordia pasó a estar en WhatsApp, para poder canalizar todas las peticiones que nos llegaban”, añade.  
 
Y sin perder minuto para catequizar, Paola señala que la Coronilla se reza “todos los días a las tres de la tarde”, para recordar la Pasión de Cristo, y dice que “en tiempos de pandemia ha tomado mucha fuerza, tanto que incluso nos llegan intenciones de otros países”.  
 
En los grupos de Whatsapp son 117 personas y comparten todos los días con sus cercanos un video del canal YouTube de la Parroquia, que es una guía para rezar. “En este momento de tanto dolor, un espacio de amor y misericordia como este tiene muchísimo sentido para alimentar nuestros espíritus y buscar consuelo. Rezar te alivia el alma, pero rezar por los demás es lo más bonito. Jesús intercede por nosotros”, finaliza Paola.  
 
Quienes desean unirse pueden escribir a parroquia@divinamisericordia.cl y si necesitan que se rece por sus intenciones deben señalar en el “Asunto” del correo: “Intenciones para el rezo de la Coronilla”.