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El hospital prohibía ingresar a sacerdotes, pero ella luchó por el derecho a recibir la Unción de los Enfermos
"Creemos que con los sacramentos nuestras almas se unen a Dios. Y yo necesitaba saber que Sidney tenía acceso a esto".
Actualizado 22 julio 2020 - 0:0  
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Una mujer católica ha ganado en Estados Unidos la demanda para que un sacerdote pueda visitar a su marido gravemente enfermo en un hospital de Maryland y administrarle la Unción de los Enfermos, según se anunció este martes 21 de julio. 
 
Susanna Marcus -según informa  el National Catholic Register-, presentó una queja en la Oficina de Derechos Civiles (OCR) del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) a principios de junio, porque después que su marido, Sidney, fuera trasladado a la UCI gravemente herido, no le permitían ver a un sacerdote porque su estado no se consideraba lo suficientemente grave como para justificar esa visita. 
 
El Centro Hospitalario Prince George en Cheverly, Maryland -debido a la preocupación por la pandemia de COVID-19-, había limitado las visitas del clero a los casos en los que el paciente se encontrara en el "punto de muerte".  
 
Pero el Hospital tuvo que variar sus normas. Es "sumamente importante", dijo Roger Severino, jefe de la oficina de derechos civiles del HHS, que "mientras trabajamos para salvar la mayor cantidad de vidas posibles, no olvidemos para qué vive la gente. Y una parte importante de eso es vivir por su fe". 
 
Sidney y Susanna Marcus iban en su motocicleta a finales de mayo cuando fueron atropellados por un conductor ebrio. Sidney sacó la peor parte y tuvo que ser ingresado en la UCI. Debido a la gravedad del estado de su esposo, Susanna decidió que un sacerdote lo visitara y le administrara la Unción de los Enfermos. "Creemos que con los sacramentos nuestras almas se unen a Dios. Y yo necesitaba saber que Sidney tenía acceso a esto", dijo Susanna Marcus a los periodistas el martes 21 en conferencia. 
 
"Esta ha sido una situación en la que todos ganan", dijo Severino el martes. "Esperamos que esto sea un modelo para futuras situaciones”, agrego el funcionario de la oficina de derechos civiles. 
 
Insistiendo en que la salud pública y la práctica religiosa no pueden estar en conflicto durante la pandemia, Severino pidió que se proteja “la seguridad física de la gente” pero al mismo tiempo “su bienestar espiritual y emocional”, puntualizó. "Estos dos aspectos no están en tensión, y cuando protegemos ambas, en realidad protegemos tanto la salud mental como la física. Las necesidades espirituales no sólo existen en el momento de la muerte", finalizó.