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WhatsApp lo puso en contacto con la fe, pero solo al Confesarse y Adorando conoció la "auténtica libertad"
"He conseguido ver a Cristo en la Eucaristía y ese es mi camino de verdad, me siento querido y sé que este es el camino que quiero recorrer por siempre", confidencia Carlos Corredera.
Actualizado 31 julio 2020 - 0:0  
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A través de los grupos familiares de WhatsApp, Carlos Corredera fue adentrándose poco a poco en las meditaciones diarias de la Palabra de Dios escritas por el sacerdote madrileño José Pedro Manglano, fundador del grupo juvenil Hakuna. “Me parecían geniales, cercanas, me llevaban a un encuentro con un Dios vivo, cercano, amigo”, cuenta al semanario de la Arquidiócesis de Sevilla este joven español nacido en 1977 y que hoy estudia quinto año del Doble Grado de Derecho y ADE en la Universidad Pablo de Olavide (España). 
 
Pero también seleccionando contenidos de Youtube, dice Carlos, fue “saboreando la doctrina de la Iglesia”, conociendo la riqueza y profundidad de los sacramentos, experiencias de fe que luego empezó a compartir en comunidad, con otros jóvenes inquietos y en búsqueda constante, como él.  

 
Recuerda, como un hito en su vida espiritual, una confesión que le cambió la vida y le permitió redirigirla hacia Dios: “Por medio del sacramento de la Reconciliación, me replanteé muchísimas cosas de mi vida, ahora camino en libertad, en auténtica libertad. Todas estas vivencias me permitían experimentar el sentido de la Vida, con uve mayúscula. Alegría, entusiasmo, lejos de toda rutina u obligación, todo lo traduzco en querer estar con Él, poniendo a Dios siempre primero, me hace amar todo lo demás”.  
 
Carlos, junto con otros universitarios de la Parroquia Ntra. Sra. del Buen Aire, de Sevilla, organizan semanalmente adoraciones eucarísticas y reflexiones sobre que supone la Palabra de Dios para sus vidas. “Es un momento de llenarme del amor de Dios para transmitirlo a los demás, para llevarlo a quienes están más lejos, recordando siempre que yo también estuve lejos de Jesús y fueron a buscarme”, manifiesta.  
 
“En Dios –prosigue testimoniando- he descubierto la libertad, he aprendido a hacer silencio ante su presencia, solamente adorándolo, es demasiado grande, no tendría palabras para describirlo”.  

 
Confiesa que cuando “se reúnen cientos de jóvenes para cantarle y orarle a Jesús con el corazón entero, la confianza en Dios sobre su amor radical por cada uno de nosotros crece desmedidamente, es tan real”.  
 
Habla con naturalidad sobre su experiencia de fe a sus compañeros universitarios “porque nosotros no hacemos nada, todo lo hace Dios” Carlos vive su día a día bajo la convicción de que “sin Dios nada es posible”, ya que sólo ante Él, “puedes ser realmente transparente, sin máscaras para que Él entre y actúe en ti. Él saca de nosotros nuestro verdadero yo. He conseguido ver a Cristo en la Eucaristía y ese es mi camino de verdad, me siento querido y sé que este es el camino que quiero recorrer por siempre”.