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Lo que puede ocurrir en el futuro
Lo que puede ocurrir en el futuro
Actualizado 15 enero 2021 - 0:0  
P. Fernando Pascual es sacerdote, doctor en filosofía de la Universidad Gregoriana de Roma; Licenciado en Teología moral y especializado en Bioética.   


Si llueve mañana tomaré el tren. Si no llueve, iré en autobús.

Si bajan los precios de la verdura, compraré una buena selección en el mercado. Si suben, veré qué alternativas existen para una dieta equilibrada.

Si el próximo año superamos la presente epidemia, iré de vacaciones a ver a los familiares que viven en otra región. Si no la superamos, les llamaré con más frecuencia.

Si cada vez hay más periodistas honestos, leer sus informaciones ayudará a comprender mejor el mundo. Si disminuyen, aumentará el peligro de ser engañados por manipuladores ideologizados.

Al mirar al futuro, inmediato (mañana) o remoto (meses o años por llegar), descubrimos diversas alternativas. Algunas, incluso, incompletas: había pensado dos opciones, y lo que se produjo fue una tercera opción inesperada...

Reconocer la incertidumbre ante lo que pueda ocurrir en el futuro puede causar miedo, o angustia, o esperanza: quizá el próximo análisis en el hospital indicará que el cáncer ha desaparecido por completo.

Por más que hagamos planes y planes, por más que demos vueltas a las posibles alternativas, miles de variables y de decisiones escapan por completo a nuestras mejores previsiones.

El hecho de que existan incertidumbres no debe llevarnos a una dejadez perezosa: la vida es un don tan grande, que vale la pena reflexionar a fondo sobre dónde y cómo invertir nuestra mente y nuestro corazón.

Pero esas incertidumbres no deben arrastrarnos al pesimismo: poco a poco el horizonte se abrirá y así llegaremos a ver mejor hacia dónde dirigir nuestros pasos y cómo afrontar las nuevas situaciones.

Siempre conserva su validez el consejo que nos dejó Cristo en el Evangelio: “Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal” (Mt 6,34).

Lo único importante, ahora, consiste en buscar el Reino de Dios y su justicia (cf. Mt 6,25-34). De este modo, orientaremos cada una de nuestras decisiones a lo que realmente vale la pena: el amor.