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Experto en bioética Alessio Musio: Los vientres de alquiler rompen el límite entre concebir y producir
Experto en bioética Alessio Musio: Los vientres de alquiler rompen el límite entre concebir y producir
"La subrogación comercial es necesariamente un mercado de niños, hasta el punto de que existen catálogos de madres genéticas y madres gestacionales".
Actualizado 28 mayo 2021 - 0:0  
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Alessio Musio, formado en bioética en la escuela del filósofo Adriano Pessina, es hoy profesor de Filosofía Moral en la Universidad Católica de Milán. Ha sido entrevistado por el magazín Avvenire de Italia respecto a su más reciente publicación titulada: Baby boom, critica della maternità surrogata (Baby boom, crítica a la maternidad subrogada), que entrega argumentos respecto al trato como mercancía al que se somete a niños gestados desde óvulos de una mujer, en un vientre alquilado a otra mujer, para ser entregados -previo pago del proceso- a un tercero.

 
Profesor Musio, en su libro escribe que la subrogación provoca un cambio en la civilización. ¿En qué sentido?
En el sentido de que la subrogación delega en la tecnología no sólo la generación, sino también la gestación y el parto, según una lógica de sustitución.
 
¿A quién se sustituye?
A la madre que durante nueve meses lleva al niño y lo da a luz. Nuestra cultura, sin embargo, sugiere que las personas son únicas e irrepetibles. Aquí es donde surge el cambio de civilización: con las sustituciones, la subrogación expone el estatus de los niños al deflagrar la diferencia entre las personas y las cosas (…) En la subrogación comercial, la gestación y el parto se convierten en trabajo y pierden así su especial significado.
 
¿Pueden la gestación y el parto convertirse en trabajo?
No, porque esperar un hijo es traer al mundo el milagro de la singularidad. Sin embargo, en la maternidad subrogada comercial, la gestación y el parto se conciben ahora como un oficio y, por lo tanto, se encuentran entre los actos que pueden ser presa de la serialidad del trabajo (…)


 
Hay quien dice que en la gestación subrogada no se vende el niño, sino los servicios de gestación. ¿Está de acuerdo?
No puedo estar de acuerdo porque esos servicios no existirían sin la presencia del niño. La subrogación comercial, por tanto, es necesariamente un mercado de niños, hasta el punto de que existen catálogos de madres genéticas y madres gestacionales.
 
En su libro cita a menudo el pensamiento feminista sobre la maternidad subrogada. ¿Por qué?
Porque la mirada masculina sola sobre el fenómeno no es suficiente. Ninguna mujer, ni siquiera las que están a favor de la gestación subrogada, compararía el embarazo con “cavar un agujero” o “alquilar una casa de vacaciones”, como hacen algunos estudiosos. En términos más generales, diría que el pensamiento feminista crítico sobre la maternidad subrogada ofrece la oportunidad de llenar un vacío en muchas investigaciones bioéticas. Se piensa a partir de los cuerpos y no desde la desmaterialización de los cuerpos que posibilitan las tecnologías reproductivas... Algunos autores, por ejemplo, observan agudamente que la madre genética tiene una experiencia del hijo que se ha convertido en la del varón, porque no tiene una relación carnal con él, ya que no se desarrolla en su vientre. Otros señalan cómo cambia también la relación con los médicos de la maternidad subrogada: más parecidos a los veterinarios, que velan por los intereses del ganadero que por los de la vaca y el ternero. Mucha gente piensa que criticar la forma de concebir y dar a luz a un niño significa faltarle al respeto, considerándolo de alguna manera “incorrecto”.
 
¿Y qué respondes tú sobre eso?
Es una estrategia argumentativa utilizada para enturbiar las aguas. Criticar la gestación subrogada significa criticar a quienes se arrogan el derecho de traer un niño al mundo arrebatándoselo a su madre de carne y hueso. Ciertamente no significa negar el estatus ontológico del niño. El niño sigue siendo un niño. La dignidad es un dato ontológico, estructural, de toda existencia humana precisamente por serlo, pero hay situaciones que no están a la altura de la dignidad del hombre. Y, por lo tanto, deben ser modificados. Es un error tratar al niño como una cosa y como una mercancía precisamente porque el niño no lo es.
 

Si desea leer la entrevista completa (en italiano), pulse aquí.