Alonso Caparrós en sus primeros años como presentador en la televisión española.

Presentador de la TV llegó al confesionario cargando 25 años de adicción a las drogas y al sexo en prostíbulos

11 de junio de 2021

"Aquella confesión fue fundamental en mi proceso vital. Contar lo inconfesable, lo que no se puede contar, es muy importante, es muy liberador".

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“Habían pasado 30 años de mi última confesión y fue vital para mí. Fue, digamos, la primera conversación con esa espiritualidad, la primera conversación con Dios que tuve en mucho tiempo”. Son las primeras palabras del conocido presentador de la TV española Alonso Caparrós, en una entrevista que ha concedido al portal Alfa & Omega del Arzobispado de Madrid.
 
La conversión de Alonso fue inesperada para él. Llevaba 25 años en los que tras apagarse las luces del set de televisión se entregaba a la seducción del mal que lentamente lo iba destrozando: la adicción a las drogas y otros vicios… Sí, porque Alonso -tal como lo señala Alfa & Omega- “vivió en la degradación más absoluta, visitando hasta el último prostíbulo de carretera e incluso llevando a su hija Claudia a comprar drogas cuando era un bebé”.
 
Fue al conocer a las Hermanas de la Caridad de Santa Ana  en Filipinas -su entrega y el sufrimiento de los niños protegidos por las religiosas-, que una fuerza irrefrenable surgió en su alma. Jamás volvería a ser el mismo. “Aquellas monjas de la Fundación Juan Bonal, en la misión Elsie Gaches de Filipinas, me cambiaron la vida. (…)  Sus actos, su forma de vida, me ayudaron a darme cuenta de muchas cosas. Es la entrega de la existencia. Desde el primer segundo del día hasta que termina, están enteramente dedicadas a los demás”.
 
Alonso Caparrós en la actualidad
 
Allí, en aquella tierra de misión, Alonso acudió al confesionario tras décadas de no haberse permitido un encuentro liberador, sanador, con el perdón de Dios. “Habían pasado 30 años de mi última confesión y fue vital para mí. Fue, digamos, la primera conversación con esa espiritualidad, la primera conversación con Dios que tuve en mucho tiempo. Digo la primera porque luego después ha habido muchas otras, y sigue habiendo a día de hoy. Aquella confesión fue fundamental en mi proceso vital. Contar lo inconfesable, lo que no se puede contar, es muy importante, es muy liberador”, confidencia Alonso.
 
El relato detallado de sus luces y sombras acaba de publicarlo Alonso Caparrós en sus memorias y llevan por título: Un trozo de cielo azul. La verdad sobre cómo lo perdí todo, salvo la esperanza. En la presentación de la obra Editorial Planeta, destaca que “esta historia es una confesión, pero también un relato de redención. En ella, Alonso nos cuenta sin censura los episodios más sombríos de su vida, cómo estuvieron a punto de acabar con él y cómo, contra todo pronóstico, descubrió que en el mundo hay ángeles capaces de ver la luz hasta en los lugares más oscuros”.

 
Puedes leer la entrevista completa pulsando aquí.

 

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