Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Publicidad   |   Hemeroteca   |   Haz de Portaluz tu página de inicio   |   Quienes Somos   |   Contacto        Jueves, 13 de diciembre de 2018
Portaluz.org. No hay nada oculto que no haya de saberse (Mt 10,26)
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram Accede a nuestros RSS    
 
Buscar
ÚLTIMA HORA

Drogadicto, con VIH-SIDA y en la cárcel clamó a Dios cuando iba a suicidarse

Drogadicto, con VIH-SIDA y en la cárcel clamó a Dios cuando iba a suicidarse
"Justo antes de abrirme las venas, yo, que no creía ni en Dios ni en el demonio, grité al cielo"
Actualizado 30 marzo 2018  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
Portaluz/ Religión en Libertad   


Relaciones no sanas, decisiones erradas... abonaron el terreno para que la vida de Laurent Gay se convirtiese en un infierno: droga, VIH-SIDA, cárcel, entre otras... Al borde del suicidio, fue salvado in extremis, tal como cuenta él mismo, según el testimonio recogido publicado en L'1visible y traducido al español por Religión en Libertad:




"De niño crecí en una familia sin problemas, pero en un barrio difícil de París. Era muy influenciable, y comencé a frecuentar a los “chicos de la calle”. A los 12 años fumaba marihuana y me gustaba. Comencé a hacer gamberradas con mis amigos. Luego, los mayores de la banda nos ofrecieron droga más dura. Comencé a picarme heroína a los 14 años. Durante tres años se convirtió en una obsesión para mí chutarme todos los fines de semana.

Dejé la escuela, tuve problemas con la policía y con la justicia, y a los 17 años, en la cárcel, experimenté por primera vez el síndrome de abstinencia. ¡Me prometí no volver a pasar por aquello! Así que pasé de la delincuencia menor a la mayor para pagar mi propio consumo.

A los 20 años tuve la suerte de pasar un año limpio. Viví una auténtica abstinencia y conocí a mi primera compañera. Luego volví a París con ella. Le prohibí acercarse a la droga. Pero, a fuerza de ver a la gente consumir en torno nuestro, ella se  hizo adicta. Yo mismo había recaído aún peor…

Mi compañera se quedó embarazada y a los cinco meses de embarazo supimos que ella tenía el VIH-SIDA. Le practicaron un aborto. Nuestro mundo se hundía. Ya nada podía importar. Poco tiempo después fui acusado de homicidio voluntario."
 
Atrapado en el infierno

"En prisión no tenía droga, así que me desenganché. Me diagnosticaron como seropositivo (portador del VIH). Abrumado por una angustia mortal, preparé mi suicidio.

Pero justo antes de abrirme las venas, yo, que no creía ni en Dios ni en el demonio, grité al cielo… Ese grito liberó todas las lágrimas que no había derramado nunca. Experimenté entonces un encuentro con ese Dios al que no conocía. Para mí, que no había ido nunca a catecismo, era Jesús quien venía a liberarme de mis caídas interiores. Sentí una paz inmensa y comencé a creer que alguien me amaba.

La justicia admitió legítima defensa y fui puesto en libertad. Al salir, me enganché a Jesús. Pero, a pesar de mis oraciones, mis dificultades seguían ahí. Caí de nuevo a fondo en la droga. Mi compañera y yo estábamos enfermos. Vivíamos un infierno. Me llevaron a un hospital psiquiátrico donde, además del VIH-SIDA, me descubrieron una hepatitis C. Había que darse prisa…
 
Un hombre que visitaba a los enfermos vino a hablar conmigo. Me miró, me escuchó, me tranquilizó… Me dio a conocer una comunidad católica que acogía a los enfermos de VIH-SIDA y a los enfermos terminales. Allí acudí, en la perspectiva de un final próximo. Entre esos hombres y mujeres sonrientes, pacientes, amables, me sentí amado tal como era. Y poco a poco me curé de todas mis adicciones. Me quedé en París, pero mi compañera murió.

La muerte no es el final

La acompañé en sus últimos instantes y fue en la cabecera de su cama donde viví mi auténtica conversión. Comprendí que la muerte no tenía la última palabra, que las puertas del Cielo se abrían ante ella. Ese día decidí seguir a Jesús. Le entregué mi vida. Luego volví a vivir en la comunidad y allí recuperé el tiempo perdido. ¡Tenía una sed inextinguible! Al mismo tiempo, aparecieron tratamientos eficaces contra el VIH. Lloré mi propia muerte y aprendí a entregarme a quienes se sienten angustiados.

Conocí a una mujer excepcional, Marie-Dominique, que atendía a los enfermos. Comenzó entre nosotros una bella historia. Nos casamos y hemos tenido dos hijos. Al nacer el mayor, abandonamos la comunidad.

Han pasado cinco años, y doy testimonio a todo aquel que me lo pide: a escolares, a movimientos, en prisiones… Encuentro jóvenes de todos los ámbitos muy “rotos”. Necesitan saber que Jesús les ama. ¡Solo Él puede descubrirles que son un tesoro!


 
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
 Comentar
 Otros artículos de Evangelización
Vibrante relato de la concepción Inmaculada de la Virgen María vista por una testigo privilegiada
Obispo conmovido por el testimonio de un sobreviviente del comunismo: «El rosario me ha salvado»
Tributo de amor: Son más de 800, se prepararon juntos y unidos se consagran a la Virgen
De niño se negaba a rezar un Avemaría completa, de adulto un asesino en serie le motivó a rezar el rosario diario
Una foto testimonia al sacerdote valiente y fiel cuyas últimas palabras fueron: ¡Viva Cristo Rey!
Tiene 87 años y evangeliza desde las periferias con la alegre vitalidad de un joven
La esperanza renace en las niñas rescatadas por las "Hijas de María Inmaculada y Corredentora"
Un joven canadiense Testigo de Jehová dice que Dios lo llamó a "ser católico" estando en una zona rural de Kazajstán
Chus Bello era una "atea convencida" que dice haber "vuelto a la vida" leyendo homilías de Benedicto XVI
Un judío ortodoxo reconoce a Jesús como el Mesías, Hijo de Dios vivo


Cultos afroamericanos y cristianismo

Cultos afroamericanos y cristianismo

El don de la comunión trinitaria

El don de la comunión trinitaria

Relatos de un peregrino ruso

Relatos de un peregrino ruso

LO MÁS LEÍDO
1 Las trampas de Satanás
2 Obispo conmovido por el testimonio de un sobreviviente del comunismo: «El rosario me ha salvado»
3 Un joven canadiense Testigo de Jehová dice que Dios lo llamó a "ser católico" estando en una zona rural de Kazajstán
4 El New York Times revela por qué la operación de cambio de sexo no es garantía de felicidad para los transexuales
5 Era un joven fiestero y no católico hasta que fue desbordado por el amor de Dios en una eucaristía
6 El campeón mundial de futbol Olivier Giroud: De una pública infidelidad a declarar su gratitud a Cristo
7 Encuesta identifica cinco experiencias habituales en quienes dijeron sí al aborto
8 El Papa alza la voz en defensa de "los niños por nacer a quienes se les niega el derecho a venir al mundo"
9 Primera predicación de Adviento: ¡Dios existe!
YOUTUBER DESTACADO
   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Suscríbete   |   Política de Privacidad   |   Cookies   |   Aviso Legal   |    RSS   |