Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Publicidad   |   Hemeroteca   |   Haz de Portaluz tu página de inicio   |   Quienes Somos   |   Contacto        Miércoles, 26 de septiembre de 2018
Portaluz.org. No hay nada oculto que no haya de saberse (Mt 10,26)
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram Accede a nuestros RSS    
 
Buscar
ÚLTIMA HORA

Drogadicto, con VIH-SIDA y en la cárcel clamó a Dios cuando iba a suicidarse

Drogadicto, con VIH-SIDA y en la cárcel clamó a Dios cuando iba a suicidarse
"Justo antes de abrirme las venas, yo, que no creía ni en Dios ni en el demonio, grité al cielo"
Actualizado 30 marzo 2018  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
Portaluz/ Religión en Libertad   


Relaciones no sanas, decisiones erradas... abonaron el terreno para que la vida de Laurent Gay se convirtiese en un infierno: droga, VIH-SIDA, cárcel, entre otras... Al borde del suicidio, fue salvado in extremis, tal como cuenta él mismo, según el testimonio recogido publicado en L'1visible y traducido al español por Religión en Libertad:




"De niño crecí en una familia sin problemas, pero en un barrio difícil de París. Era muy influenciable, y comencé a frecuentar a los “chicos de la calle”. A los 12 años fumaba marihuana y me gustaba. Comencé a hacer gamberradas con mis amigos. Luego, los mayores de la banda nos ofrecieron droga más dura. Comencé a picarme heroína a los 14 años. Durante tres años se convirtió en una obsesión para mí chutarme todos los fines de semana.

Dejé la escuela, tuve problemas con la policía y con la justicia, y a los 17 años, en la cárcel, experimenté por primera vez el síndrome de abstinencia. ¡Me prometí no volver a pasar por aquello! Así que pasé de la delincuencia menor a la mayor para pagar mi propio consumo.

A los 20 años tuve la suerte de pasar un año limpio. Viví una auténtica abstinencia y conocí a mi primera compañera. Luego volví a París con ella. Le prohibí acercarse a la droga. Pero, a fuerza de ver a la gente consumir en torno nuestro, ella se  hizo adicta. Yo mismo había recaído aún peor…

Mi compañera se quedó embarazada y a los cinco meses de embarazo supimos que ella tenía el VIH-SIDA. Le practicaron un aborto. Nuestro mundo se hundía. Ya nada podía importar. Poco tiempo después fui acusado de homicidio voluntario."
 
Atrapado en el infierno

"En prisión no tenía droga, así que me desenganché. Me diagnosticaron como seropositivo (portador del VIH). Abrumado por una angustia mortal, preparé mi suicidio.

Pero justo antes de abrirme las venas, yo, que no creía ni en Dios ni en el demonio, grité al cielo… Ese grito liberó todas las lágrimas que no había derramado nunca. Experimenté entonces un encuentro con ese Dios al que no conocía. Para mí, que no había ido nunca a catecismo, era Jesús quien venía a liberarme de mis caídas interiores. Sentí una paz inmensa y comencé a creer que alguien me amaba.

La justicia admitió legítima defensa y fui puesto en libertad. Al salir, me enganché a Jesús. Pero, a pesar de mis oraciones, mis dificultades seguían ahí. Caí de nuevo a fondo en la droga. Mi compañera y yo estábamos enfermos. Vivíamos un infierno. Me llevaron a un hospital psiquiátrico donde, además del VIH-SIDA, me descubrieron una hepatitis C. Había que darse prisa…
 
Un hombre que visitaba a los enfermos vino a hablar conmigo. Me miró, me escuchó, me tranquilizó… Me dio a conocer una comunidad católica que acogía a los enfermos de VIH-SIDA y a los enfermos terminales. Allí acudí, en la perspectiva de un final próximo. Entre esos hombres y mujeres sonrientes, pacientes, amables, me sentí amado tal como era. Y poco a poco me curé de todas mis adicciones. Me quedé en París, pero mi compañera murió.

La muerte no es el final

La acompañé en sus últimos instantes y fue en la cabecera de su cama donde viví mi auténtica conversión. Comprendí que la muerte no tenía la última palabra, que las puertas del Cielo se abrían ante ella. Ese día decidí seguir a Jesús. Le entregué mi vida. Luego volví a vivir en la comunidad y allí recuperé el tiempo perdido. ¡Tenía una sed inextinguible! Al mismo tiempo, aparecieron tratamientos eficaces contra el VIH. Lloré mi propia muerte y aprendí a entregarme a quienes se sienten angustiados.

Conocí a una mujer excepcional, Marie-Dominique, que atendía a los enfermos. Comenzó entre nosotros una bella historia. Nos casamos y hemos tenido dos hijos. Al nacer el mayor, abandonamos la comunidad.

Han pasado cinco años, y doy testimonio a todo aquel que me lo pide: a escolares, a movimientos, en prisiones… Encuentro jóvenes de todos los ámbitos muy “rotos”. Necesitan saber que Jesús les ama. ¡Solo Él puede descubrirles que son un tesoro!


 
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
 Comentar
 Otros artículos de Evangelización
Científico reconoce veracidad de los estigmas en Padre Pío
Un adicto a la coca y heroína relata que alcanzó "paz y libertad" rezando al Santísimo Sacramento
Un instante antes de que accionara el gatillo, el sacerdote le dijo a su asesino: «Te estaba esperando» y le sonrió
Cleusa, hija y mártir de la Amazonía
El nacimiento de la Virgen María minuto a minuto. Las desconocidas revelaciones privadas de una testigo
"Dios me liberó del infierno que viví": El valiente relato de un hombre criado en una casa de prostitución
Era un violento pandillero destinado a morir joven. Hoy es un conocido YouTuber, cantante y sacerdote
Harán peregrinar reliquia del corazón de San Juan María Vianney ofreciendo reparación por los abusos y sus daños
Una apasionante experiencia de Dios en territorio Maya
¿Por qué lloran o sangran algunas obras de arte sagrado y exuda aceite el cuerpo incorrupto de ciertos santos?


Cultos afroamericanos y cristianismo

Cultos afroamericanos y cristianismo

El don de la comunión trinitaria

El don de la comunión trinitaria

Relatos de un peregrino ruso

Relatos de un peregrino ruso

LO MÁS LEÍDO
1 Crisis y Esperanza: el horror de los abusos en la Iglesia
2 El Papa confirma que ha sido su decisión un Acuerdo con China y reitera que "el diálogo es el camino"
3 Científico reconoce veracidad de los estigmas en Padre Pío
4 Pablo: Mi vocación de sacerdote se la debo a San Juan Pablo II
5 Un desconocido y sagrado lugar conserva desde los primeros tiempos del cristianismo la devoción del Rosario
6 Los Testigos de Jehová violentaron su dignidad y tras muchas calamidades testimonia: "Dios me sanó"
7 Una gran lección para hoy de la Virgen María
8 Creía que esa secta de yoga era un paraíso y el gurú la inició en el "sexo tántrico" a los 15 años
9 Un adicto a la coca y heroína relata que alcanzó "paz y libertad" rezando al Santísimo Sacramento
YOUTUBER DESTACADO
   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Suscríbete   |   Política de Privacidad   |   Cookies   |   Aviso Legal   |    RSS   |