Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Publicidad   |   Hemeroteca   |   Haz de Portaluz tu página de inicio   |   Quienes Somos   |   Contacto        Sábado, 11 de julio de 2020
Portaluz.org. No hay nada oculto que no haya de saberse (Mt 10,26)
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram Accede a nuestros RSS    
 
Buscar
ÚLTIMA HORA

Globalismo vírico

Globalismo vírico
Actualizado 18 marzo 2020  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
Juan Manuel de Prada   


La plaga del coronavirus, cuyas consecuencias apenas hemos empezado a paladear, nos ofrece una ocasión inmejorable para cambiar nuestra desquiciada forma de vida. Pero, como nos enseña el Apocalipsis, los hombres se distinguen siempre, después de sufrir una calamidad, por volver a las andadas; y esta conducta irracional, tristemente repetida en todos los crepúsculos de la Historia, se repetirá también ahora.

A nadie se le escapa que la plaga del coronavirus hubiese tenido un carácter estrictamente doméstico si no hubiésemos vivido en un mundo global. El coronavirus se lo habrían comido con patatas los chinos, cuyos gobernantes tiránicos habrían tenido que dar explicaciones a sus súbditos, a los que llevan diezmando de las formas más salvajes desde hace mucho tiempo. Una plaga circunscrita a China hubiese hecho tambalear la hórrida tiranía que allí rige, aberrante híbrido de capitalismo y comunismo; y tal vez incluso habría servido para que el pueblo revuelto contra sus gobernantes hubiese descubierto el origen oculto de la plaga, que a mí me apesta a escape de laboratorio. Pero, como vivimos en un mundo globalizado, los chinos han invadido el planeta entero de coronavirus, como hacen con todas las pacotillas, birrias, morrallas y baratijas que fabrican. Y, al repartir los estragos del virus por todas las naciones de la tierra, los chinos se han acogido con resignación oriental (o sea, con fatalismo) al dictamen del refranero: «Mal de muchos, consuelo de tontos».

También en nuestra aceptación de la globalización, como en la resignación oriental, hay un componente aciago de fatalismo. Por fatalismo ante un progreso ilimitado e inevitable (¡oiga, que no se le pueden poner puertas al campo!) se impuso el globalismo como modelo indiscutido de organización social, económica y política. Naturalmente, tal modelo de vida no era más que el ‘marco’ que la nueva mutación del capitalismo precisaba para seguir concentrando la propiedad; pero las masas cretinizadas acabaron encontrándole el gustillo a los nuevos hábitos que tal ‘marco’ les imponía, resumibles en un consumo a troche y moche de pacotillas, birrias, morrallas y baratijas. Lo que incluye tanto la compra de productos venidos de los parajes más remotos del atlas como el consumo mismo del atlas, mediante la expansión mastodóntica del turismo. Y así el planeta entero se convirtió en un aquelarre de bulimia universal, que en los amos del cotarro era bulimia de acaparadores y en las masas cretinizadas, bulimia de niño que entra en una tienda de gominolas y quiere comérselas todas, pegándose un atracón, como si no hubiese mañana.

Chesterton afirmaba que el capitalismo es una herejía porque, en lugar de mirar las cosas creadas y ver que son buenas (como hizo Dios en el Génesis), las mira y ve que son bienes. Todas las flores, todos los pájaros, todas las puestas de sol, todos los riscos y cumbres nevadas, todas las estrellas puestas en venta, cada una con su precio correspondiente. Y la plaga del turismo globalista representa la estación última de esa herejía monstruosa, poniendo el mundo entero en liquidación, para disfrute de consumidores insaciables. El memo globalista aprovecha el fin de semana para ‘hacer una escapadita’ (en realidad para atiborrarse de pacotillas, birrias, morrallas y baratijas) a Milán o a Nueva York; y si el fin de semana lo puede alargar un par de días más pega un brinco hasta Shanghái (para hacer lo mismo). El lugarcomunismo ambiental pretende que ‘cada uno hace con su dinero lo que quiere’; pero lo cierto es que quienes emplean su dinero en ‘hacer escapaditas’ de fin de semana a Milán o Nueva York, amén de ser unos cosmopaletos y unos consumistas compulsivos, son carcasas vacías, personas que necesitan buscar fuera de sí lo que no encuentran en su interior, tal vez porque sólo encuentran estiércol. Y que, además, quieren convertir el mundo entero en el reflejo de su alma. Trayéndose el coronavirus para casa lo han logrado plenamente.

Si en el mundo aún restase un poco de cordura, después de la hecatombe que el coronavirus va a causar, renegaríamos de la locura que nos llevó a aceptar un modelo de organización social, económica y política decididamente antihumano. Y, junto con la abolición del globalismo, nos obligaríamos –previa firma de un ‘Protocolo de Quieto’– a quedarnos quietecitos en nuestro pueblo, disfrutando de sus modestas bellezas, mucho mejores en cualquier caso que las pacotillas, birrias, morrallas y baratijas que nos trajimos del otro extremo del atlas, rebozaditas de coronavirus. Pero está escrito en el Apocalipsis que los hombres, después de sufrir una calamidad, vuelven a las andadas.

 
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
 Comentar
 Otros artículos de Opinión
La nueva normalidad del corazón
La moral del Diablo
Un magisterio para la paz y contra la hipocresía
Evangelizar y reforzar la conciencia de ser pueblo de Dios, liberar el mundo, sanar la Tierra, conquistar el espacio (I)
Estatuas
Cuando el Evangelio resulta difícil
Olvidaron lo fundamental
La perenne normalidad eucarística
Feminismos contrapuestos
Cartas del sobrino a su diablo (XX)

RSS
Juan Manuel de Prada es un escritor español y articulista en diversos medios de comunicación.
ARCHIVO
JULIO 2020

Estatuas
JUNIO 2020

Cartas del sobrino a su diablo (XX)

Ver posts de otros meses

MAYO 2020 (3 artículos)

ABRIL 2020 (4 artículos)

MARZO 2020 (4 artículos)

ENERO 2020 (3 artículos)

DICIEMBRE 2019 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2019 (1 artículos)

OCTUBRE 2019 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2019 (1 artículos)

AGOSTO 2019 (4 artículos)

JULIO 2019 (3 artículos)

JUNIO 2019 (2 artículos)

MAYO 2019 (3 artículos)

ABRIL 2019 (4 artículos)

MARZO 2019 (3 artículos)

ENERO 2019 (1 artículos)

DICIEMBRE 2018 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2018 (2 artículos)

OCTUBRE 2018 (1 artículos)

JULIO 2018 (1 artículos)

ABRIL 2018 (3 artículos)

MARZO 2018 (4 artículos)

ENERO 2018 (1 artículos)

DICIEMBRE 2017 (2 artículos)

NOVIEMBRE 2017 (2 artículos)

SEPTIEMBRE 2017 (3 artículos)

AGOSTO 2017 (4 artículos)

JULIO 2017 (2 artículos)

JUNIO 2017 (3 artículos)

ABRIL 2017 (4 artículos)

MARZO 2017 (3 artículos)

ENERO 2017 (3 artículos)

DICIEMBRE 2016 (2 artículos)

OCTUBRE 2016 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (2 artículos)

AGOSTO 2016 (2 artículos)

JUNIO 2016 (2 artículos)

ABRIL 2016 (2 artículos)

DICIEMBRE 2015 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (1 artículos)

Divino amor hecho carne

Divino amor hecho carne

El siglo de los mártires

El siglo de los mártires

Cultos afroamericanos y cristianismo

Cultos afroamericanos y cristianismo

LO MÁS LEÍDO
1 El día en que Padre Pío y Mons. Karol Wojtyla se unieron en oración pidiendo a Dios su misericordia
2 El tratamiento contra el cáncer del actor Val Kilmer y el peligro de la secta Ciencia Cristiana
3 Se exponen a violentos ataques del demonio quienes usan el exorcismo de León XIII sin estar facultados por la Iglesia
4 "Ora et Labora". "A Dios rogando y con el mazo dando". Católicos que viven las exigencias del amor fraterno
5 La moral del Diablo
6 Estatuas
7 La injusticia que denuncia el Papa Francisco: "No se imaginan el infierno que se vive en los campos de detención"
8 Cartas del sobrino a su diablo (XX)
9 La nueva normalidad del corazón
YOUTUBER DESTACADO
   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Suscríbete   |   Política de Privacidad   |   Cookies   |   Aviso Legal   |    RSS   |