Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Publicidad   |   Hemeroteca   |   Haz de Portaluz tu página de inicio   |   Quienes Somos   |   Contacto        Martes, 26 de mayo de 2020
Portaluz.org. No hay nada oculto que no haya de saberse (Mt 10,26)
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram Accede a nuestros RSS    
 
Buscar
ÚLTIMA HORA

La impaciencia de los hombres

La impaciencia de los hombres
Actualizado 5 enero 2019  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
Alfonso Aguiló Pastrana   


Una antigua leyenda noruega cuenta la historia de un anciano monje llamado Haakon, que cuidaba una ermita en la que había una imagen de un Cristo muy venerada y a la que acudía a rezar mucha gente. Un día, aquel buen monje, impulsado por un sentimiento generoso, se arrodilló ante la cruz y dijo: "Señor, quiero padecer por Ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la cruz." Y se quedó fijo con la mirada puesta en la imagen, como esperando una respuesta. El Señor abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras: "Hermano mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición." "¿Cuál Señor? ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda!". "Escucha. Suceda lo que suceda, y veas lo que veas, has de guardar silencio". Haakon contestó: "¡Te lo prometo, Señor!". Y se efectuó el cambio.
 
Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y el monje por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada. Pero una mañana llegó a la ermita un hombre rico que, después de haber estado un rato muy pensativo, dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre que vino una hora después se apropió de la cartera del rico. Y tampoco dijo nada cuando al poco tiempo otro muchacho se postró ante él para pedirle su protección antes de emprender un largo viaje al otro lado del océano.
 
Pero de pronto volvió a entrar el rico en busca de su cartera y, al no encontrarla, pensó de inmediato en el muchacho y le dijo: "¡Dame ahora mismo la cartera que me has robado!". El joven, sorprendido, replicó: "¡No he robado nada!". "¡No mientas, devuélvemela enseguida!". El rico se abalanzó furioso contra él. Entonces se oyó una voz fuerte: "¡No! ¡Detente!". El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, desde la cruz, defendió al joven e increpó al rico por la falsa acusación. El hombre quedó espantado y salió de la ermita. El joven también se fue porque tenía prisa para emprender su viaje.
 
Cuando la ermita quedó a solas, Cristo se dirigió al monje y le dijo: "Baja de la cruz. No sirves para ocupar ese puesto. No has sabido guardar silencio". "¿Señor, como iba a permitir esa injusticia?". Jesús ocupó la cruz de nuevo y el ermitaño se quedó postrado ante Él. Por la tarde, el Señor volvió a hablarle: "Tú no sabías que al rico le convenía perder la cartera, pues llevaba en ella el precio de la traición a su mujer. El pobre, en cambio, tenía necesidad de ese dinero. En cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le habrían impedido realizar un viaje que para él resultaría fatal: hace unos minutos acaba de naufragar su barco y él ha perdido la vida. Tú no sabías nada. Yo sí sé. Por eso callo tantas veces."
 
En muchas ocasiones nos preguntamos por qué razón Dios no nos contesta, por qué se queda callado, por qué no hace de inmediato lo que para nosotros resulta quizá evidente. Muchas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte, que actuara con más rotundidad, que derrotara de una vez al mal y creara un mundo mejor. Sin embargo, cuando pretendemos organizar el mundo adoptando o juzgando el papel de Dios, el resultado es que hacemos entonces un mundo peor. Podemos y debemos influir en que el mundo mejore, pero sin olvidar nunca quién es el Señor de la historia. Como ha señalado Benedicto XVI, nosotros quizá sufrimos ante la paciencia de Dios. Pero todos necesitamos de su paciencia. El mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres.
 
 
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 0
 Comentar
 Otros artículos de Opinión
El control ejercido por China sobre la OMS empeoró la epidemia
La familia de san Juan Pablo II
¿Las Misas virtuales son reales?
… Y nos harán más malos
La Ideología de Género al servicio del Anticristo
El prójimo y la Humanidad
Dejando la paz como nuestro regalo de despedida
Coronavirus y el laboratorio de Wuhan: el PCCh miente y aquí está la evidencia
Cuerpos gloriosos
El valor de la vida

RSS
Alfonso Aguiló Pastrana es Ingeniero de caminos (Universidad Politécnica de Madrid), Vicepresidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación
ARCHIVO

Ver posts de otros meses

ABRIL 2019 (1 artículos)

ENERO 2019 (3 artículos)

DICIEMBRE 2018 (2 artículos)

NOVIEMBRE 2018 (1 artículos)

OCTUBRE 2018 (2 artículos)

SEPTIEMBRE 2018 (1 artículos)

AGOSTO 2018 (2 artículos)

OCTUBRE 2017 (1 artículos)

MAYO 2017 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2014 (1 artículos)

AGOSTO 2013 (1 artículos)

Divino amor hecho carne

Divino amor hecho carne

El siglo de los mártires

El siglo de los mártires

Cultos afroamericanos y cristianismo

Cultos afroamericanos y cristianismo

LO MÁS LEÍDO
1 Reveladoras experiencias de sacerdotes que dan la Unción de los Enfermos a personas moribundas por el Covid 19
2 Eran solteros ya mayores y dicen que se han casado gracias a la Virgen de Torreciudad
3 ¿Cómo se vive un duelo en tiempos de COVID 19? Con sabiduría de ciencia y fe una psiquiatra ofrece testimonio
4 Obispo argentino levanta alertas sobre la teleserie "Jesús" producida por empresa vinculada a la secta "Pare de sufrir"
5 La fe de Pablo Vela, un joven sevillano de 24 años: "Cada día trato de ser más de Dios y menos de mí mismo"
6 Ex ranger del ejército testimonia que en la Adoración Eucarística fue liberado de su dependencia a la pornografía
7 Perversión y pecado grave. La tajante sentencia de la Iglesia sobre el espiritismo a lo largo de la historia
8 El apasionado video de una joven que era atea y fue conquistada por el ardiente Corazón de Jesús
9 ¿Puede un médico muerto curar a través de una médium?
YOUTUBER DESTACADO
   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Suscríbete   |   Política de Privacidad   |   Cookies   |   Aviso Legal   |    RSS   |